Perfiles pergaminenses

Guillermo de Pascuale, con los pies en la tierra y el alma en el aire


Guillermo tiene 58 años se define como “enamorado de Pergamino” y es presidente del Aero Club

Crédito: GUILLERMO DE PASCUALE

Guillermo tiene 58 años, se define como “enamorado de Pergamino” y es presidente del Aero Club.

Nació en Pergamino hace 58 años pero transcurrió su infancia y primera adolescencia en los pueblos de Mariano H. Alfonzo y El Socorro. La vida lo llevó a realizar diferentes actividades, entre ellas ser comerciante y emprendedor. A sus 17 años empezó a formarse para desarrollar la actividad que lo apasiona: volar. Actualmente es el presidente del Aero Club.

Guillermo Andrés de Pascuale se define como "un tipo simple, sencillo, trabajador, con ganas de hacer y sobre todo apasionado" por lo que hace.

Hace 58 años nació en Pergamino, precisamente el 31 de mayo de 1963, "en una maternidad que había en calle Pueyrredón cerca de lo que era la Panadería Amoruso", señaló.

Inmediatamente su lugar de residencia fue el pueblo de Mariano H. Alfonzo ya que su abuelo paterno, Manuel de Pascuale, tenía un campo en la zona. Transcurrió allí sus primeros seis años de vida para luego mudarse a El Socorro, donde permaneció hasta sus 14 años.

Guillermo es el hijo mayor de Richard de Pascuale y de Francisca "Paca" Solá, después llegaron sus hermanos Hugo (de 56 años) y Mónica (que vive en Buenos Aires y tiene 47 años).

Su padre era de oficio periodista, relataba carreras de Turismo Carretera, aunque también desarrolló emprendimientos ligado al rubro inmobiliario y comercial. Su madre fue una de las peluqueras más antiguas de Pergamino, "se retiró hace cuatro meses, tiene en la actualidad 85 años y trabajó desde los 15 hasta los 84 casi en forma interrumpida", sostiene orgulloso Guillermo.

De su infancia y adolescencia tiene "recuerdo maravillosos" ya que afirma "siempre me gustó el campo por lo que ayudaba a mi abuelo a hacer las tareas que allí se desarrollaban, me gustaba andar en el tractor. Además disfrutaba mucho de la vida de pueblo y forjé mis primeros amigos en El Socorro ya que cursé mis estudios primarios pero también hasta tercer año de la secundaria; tengo recuerdos hermosos y aún en la actualidad sigo reuniéndome con los que fueron mis compañeros de la Escuela Primaria Nº 24 Manuel Belgrano y también del Instituto Comercial El Socorro".

Con 15 años, en 1978, Guillermo volvió junto a su familia a instalarse en la ciudad que lo vio nacer: Pergamino. Aquí culminó sus estudios secundarios en el Colegio Comercial. "Si bien íbamos mucho a El Socorro, el cambio que viví con el traspaso de escuela me costó un poquito ya que había mucho más alumnos pero lo viví con alegría porque también tengo muy buenos recuerdos de esa época", contó.

Su paso por Buenos Aires

Siendo ya mayor de edad, a sus 18 años, y con el afán de ser abogado, se trasladó a la ciudad de Buenos Aires donde no solo realizó una gran parte de la carrera sino que también trabajó arduamente para sostener su vida allí. Quiso el destino que la abogacía no fuera su profesión, le quedaron solo nueve materias para recibir su título. "Me costó mucho estudiar porque hacía todas las materias libres y además tenía dos trabajos en una inmobiliaria y como preceptor de un colegio, sobrevino la devaluación de Alfonsín y todo se tornó más dificultoso", contó Guillermo aunque evoca con placer la cursada presencial de una sola materia que realizó y cuyo docente era el periodista Mariano Grondona, a quien él admiraba. "Siempre estudié abogacía para cumplir un sueño: irme del país y ejercer derecho internacional, esa era la arista que más me gustaba pero no se dio, considero que ya pasó el momento", afirmó el entrevistado. También trae a su memoria el paso por la locución donde fue alumno del padre de Juan Alberto Badía.

Su vuelta a Pergamino

A sus 23 años retornó a Pergamino para realizar diferentes trabajos. Primero desarrolló tareas en el campo. "Realicé fumigaciones para juntar un poco de plata, lo que empezó siendo una labor temporaria duró tres años", recordó. 

La vida lo llevó luego a concretar la faceta de comerciante, vendiendo libros y artículos de medicina por mucho tiempo.

Ya desde hace ochos años, abocado al emprendedurismo, es propietario de una empresa de servicio de limpieza.

Volar, su pasión

A los 17 años, Guillermo descubrió su gran pasión en la vida: volar. A esa edad comenzó con el curso de piloto privado de avión que discontinuó varias veces por cuestiones económicas.

Años más tarde, en 2001, realizó el curso de planeador. "Siempre me gustó el vuelo, creo que la gente nace con la pasión de volar y algunos la descubren un poco más tarde", sostuvo De Pascuale que en la actualidad es piloto de planeador y de avión y además instructor de vuelo en planeador por lo que le enseña volar a las personas interesadas.

Vivenciar la máxima libertad es el sentimiento predominante a la hora de andar por el aire. Así lo describe: "El vuelo en planeador sobre todo te da una sensación de libertad absoluta, volás con los pájaros, con las corrientes de aire, horas y horas de plena felicidad dando paso a la liberación", expresó y agregó que "la mayoría de las personas que vuelan en planeador experimenta una sensación placentera".

Acompañando su pasión de volar, Guillermo también está ligado al Aero Club: "Ocupé muchos cargos a lo largo de tantos años: secretario, vocal, vicepresidente y en la actualidad soy presidente del Aero Club, llevo cuatro años en ese puesto".

Su familia

Guillermo estuvo casado durante 30 años con la madre de sus hijos: Victorio y Juana. Actualmente está divorciado de ella pero está en pareja desde hace más de una década con otra mujer. 

Notoriamente emocionado al hablar de sus hijos cuenta que Victorio, de 23 años, está por rendir la parte comercial de la carrera de piloto mientras que Juana, de 18 años, culminó sus estudios secundarios y está analizando qué profesión continuar.

El haber podido heredar la pasión por la aviación a su hijo es para él un sentimiento inigualable: "Compartir con mi hijo, que me acompaña desde muy chico, todos los aprendizajes de la aviación es maravilloso y me llena de satisfacción. Yo fui su instructor de planeador, ahora él también es instructor, somos los únicos habilitados en el Aero Club de Pergamino. Aparte es remolcador y está a punto de rendir la parte práctica de piloto comercial. También está haciendo sus otras armas, que es recolectar horas para rendir la comercial de primera y los otros estamentos que deben rendir en la aviación para llegar a ser piloto de transporte de línea aérea, es decir, de aerolínea comercial".

El gusto de viajar

A Guillermo le gusta viajar. Por su actividad comercial desarrollada durante tantos años recorrió muchísimos kilómetros por diferentes zonas del país. "Como comerciante de productos de medicina llegué a recorrer 10.000 kilómetros por mes durante muchos años", comentó, pero también conoce gran parte de la Argentina. Asegura en este sentido que "nuestro país es maravilloso".

A la hora de definir su paisaje preferido, duda y sostiene: "Me gustan todos los paisajes, la montaña, el mar, la nieve, es indescriptible la belleza de Argentina, tengo la suerte de conocer al país, países del extranjero también pero me gustaría viajar más por mi país que es precioso".

Los pies en la tierra

Entre los hobbies preferidos de Guillermo se encuentra la lectura, sostiene que es feliz leyendo y no puede definir un estilo en particular: "Leo de todo, me gusta lo histórico pero también leo novelas. Ando con un libro en el bolso y cada vez que tengo un ratito leo, es una actividad que me pone feliz y que me inculcó mi mamá desde muy chico".

En el plano de la actividad física, practica hace muchos años el pedestrismo. "Durante 20 años corrí maratones y me gustaba participar de la competencia y ahora sigo corriendo pero por bienestar propio", afirma.

Su lugar en el mundo

Sin titubear, el perfil de este domingo considera que Pergamino es su lugar en el mundo y señala que "sobrevolar la ciudad en cualquier época del año es una experiencia muy placentera. Esta ciudad es divina, la llanura del noroeste de la provincia de Buenos Aires es indescriptible, no hay un día que desde el cielo se tenga la misma imagen de este lugar, siempre cambia el color del cielo, del suelo".

Afirmando: "Soy un enamorado de Pergamino", Guillermo disfruta de ver el crecimiento de la ciudad al mismo tiempo que trabaja en pos de ese desarrollo. "Desde mi lugar, colaborando en el Aero Club trabajo en pos del crecimiento de mi ciudad", expresa.

Su filosofía de vida, aquel eje rector de sus días y la que le inculca a sus hijos, tiene dos pilares fundamentales: el trabajo y la educación. "Es importante proceder bien en la vida. A mis hijos les enseño con el ejemplo diario del trabajo", enfatizó.

Hacia adelante

Con mirada hacia el futuro, en lo personal, Guillermo afirma que no tiene miedo de imaginarse anciano: "No veo mi llegada a la adultez mayor si no es trabajando, me cuesta verme en el rol de jubilado. Y en la aviación estoy seguro de que el día en que no pueda volar más dejaré de hacerlo pero siempre estaré, de alguna u otra manera, vinculado a la aviación". En este sentidosostiene que su objetivo en lo relacionado con su rol de autoridad del Aero Club es generar una entidad de puertas abiertas, poniendo el foco en la formación de nuevas personas que den continuidad a esa labor.


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