Perfiles pergaminenses

José Carlos "Pepucho" Bianco: la pasión deportiva y el oficio sobre dos ruedas


José Carlos ‘Pepucho’ Bianco

Crédito: LA OPINION

José Carlos ‘Pepucho’ Bianco.

Es corredor de ciclismo y ha tenido el privilegio de ser varias veces campeón argentino. Además es bicicletero, trabajo que realiza desde hace más de cuarenta años. Sencillo en sus reflexiones y constante en cada meta, encuentra en el trabajo y en el deporte el motor que mantiene vivo ese amor por las bicicletas que siente desde que era apenas un niño.

José Carlos "Pepucho" Bianco tiene 68 años y es un conocido referente del ciclismo, deporte que abrazó con pasión. Nació en Pergamino y creció en el corazón del barrio Acevedo, al lado del Club Tráfico's Old Boys. Sus padres fueron José Bianco y Elida Musto. "Mi padre fue ferroviario y falleció muy temprano, cuando tenía 57 años, a causa de las complicaciones de la diabetes, enfermedad por la cual tuvieron que amputarle las dos piernas y perdió la visión", cuenta en el comienzo de la charla y recuerda lo mucho que ayudó a su progenitor en el tránsito por su enfermedad. Como si hubiera en él una tristeza que no termina de sanar, la voz se entrecorta cuando recuerda aquella pérdida. "Mi mamá fue ama de casa y durante un tiempo trabajó como mucama en un hotel. Cuando mi padre falleció ella vivió un año más con nosotros y luego se fue a vivir a casa de mi hermana menor. A los 81 años su salud se deterioró y falleció", prosigue y menciona que tiene dos hermanas: Graciela y Adriana. 

Cuando habla de su infancia comenta que fue a la Escuela Nº 4, un lugar del que guarda lindos recuerdos. "Tuvimos una infancia muy sana, jugábamos en los canteros de Vélez Sarsfield a la pelota y si venía la policía salíamos corriendo; también pasábamos mucho tiempo en la Parroquia San Roque, donde estaba el ateneo", refiere. 

Trabajar siendo un niño

Teniendo apenas 6 años comenzó a trabajar, razón por la cual su paso por la escuela siempre estuvo acompañado por rutinas laborales tempranas. Su primer empleo fue en una fábrica de cepillos y escobillones que funcionaba al lado de la Cooperativa Eléctrica. "Me acuerdo que fui a acompañar a un vecino que era amigo mío y me quedé en la puerta esperándolo, salió el dueño, de apellido Benedetto, me invitó a pasar, me sirvió una taza de té caliente y me preguntó si me interesaba trabajar. Le dije que sí y ahí nomás comencé, primero haciendo cepillos y más tarde escobillones. Iba a la tarde o a la mañana, me atendían muy bien porque era el más chico de todos", señala. 

Luego trabajó con Julio y Adolfo Bichara en la fabricación de bolsos y valijas. "Teniendo 11 ó 12 años mi mamá me preguntó dónde me gustaría trabajar, recuerdo que le dije que en una bicicletería. Ella fue a hablar con Pacheco que tenía su comercio en calle Merced, donde también estaba el viejo mercado, y empecé. Trabajé en su bicicletería hasta los 16 años".

Esa experiencia laboral seguramente marcó su vocación y le permitió dar los primeros pasos en el que años después se transformó en su oficio. "Aprendí mucho de lo que sé trabajando con Pacheco, pero recién muchos años más tarde pude ser bicicletero".

Su historia laboral lo fue llevando por distintos senderos. "Trabajé en muchos lugares, uno de ellos fue con Pascual y Latif, mayoristas de productos de almacén. Y también trabajé durante un tiempo con Elías Caluch y fui soldador en la fábrica de tanques Milei", menciona y refiere que haciendo cualquier tarea siempre soñaba con poder abrir su propia bicicletería, pero por entonces no contaba con los recursos para hacerlo. No se resignaba, por el contrario, trabajaba con desvelo sabiendo que en algún momento iba a llegar el tiempo de materializar su anhelo. En la espera se contentaba con desarmar y reparar la bicicleta de su padre, engrasarla, pintarla, acondicionarla.

"Me reencontré con el oficio mucho más tarde", afirma, con la satisfacción de haber sabido esperar el momento apropiado. 

Amante de las bicicletas desde pequeño, cuenta que al lado de su casa de la infancia funcionaba el taller de costura de Adba y disfrutaba de subirse a las bicicletas que dejaban en la puerta las chicas y chicos que trabajaban allí. "Las agarraba y andaba para todos lados, era un placer, porque en mi casa recién de grande pude tener mi propia bicicleta. Mis padres solo habían podido comprarme un triciclo y una pelota de fútbol", refiere.

El servicio militar

En un segmento de la charla mantenida con LA OPINION recuerda su paso por el Servicio Militar en Esquel, donde estuvo durante siete meses: "Fuimos a Junín, de allí a La Plata, nos subieron a un tren y no sabíamos ni a dónde íbamos. Un compañero tenía un mapa y buscábamos donde quedaba Esquel. En 'El Trochita' nos dieron una frazada, un alfajor de chocolate y un huevo; y así estuvimos muchas horas de viaje. Terminé el servicio meses después cuando salí con orden de mérito con un compañero de Pergamino ya fallecido, Paulo Gómez, una excelente persona que siempre tengo en mi memoria por las experiencias compartidas. 

"Al regreso, comencé a trabajar haciendo montajes con Manzoco y Selmi", añade.

El deporte

 A la par de sus trabajos, José jugaba al fútbol. Lo hizo en varios clubes con un destacado desempeño. La crónica del fútbol local lo recuerda por su paso por el Club Tráfico's Old Boys, Douglas Haig y Lucini. "Aunque en alguna oportunidad jugué como defensor, siempre fui arquero. Desde chico me entrené mucho y me gustó el fútbol profesional. Tuve la suerte de tener grandes técnicos y excelentes compañeros en los distintos clubes, y también la fortuna de que me pagaran por jugar en algunas épocas.

"Me retiré en 1982 jugando en Douglas Haig, pero antes lo había hecho en Lucini, donde compartí la experiencia, entre otros con Santoro, Aguirre Suárez, Echecopar, Mateo, jugadores enormes y excelentes personas", agrega.

El inventario de las anécdotas es infinito, como los aprendizajes dentro y fuera del campo de juego. "Rescato la tarea de grandes técnicos que he tenido, entre ellos el 'Baby' Colángelo, el 'Nene' Fernández, Miguel Sánchez, Miguel Angel Tojo, Antonio Alvarez y Miguel Ignomiriello".

El ciclismo

La bicicleta le gustó desde siempre y también el ciclismo como actividad. Al retirarse del fútbol tomó la decisión de incursionar en él y empezó a entrenarse para poder correr. "Recuerdo que un día viendo una carrera en la que Raúl Labbate ganó, dije, voy a correr. Empecé con Lanzillota, se organizaban carreras los sábados; esos fueron mis comienzos en 'Los verdes'".

Su desempeño fue exitoso, producto de la dedicación y la constancia puestas en cada competencia. "Empecé a correr afuera, tuve la suerte de viajar mucho con el ciclismo; la única provincia del país que no conozco es Mendoza, pero anduve por todos lados", refiere.

Y su carrera deportiva lo llevó también por geografías internacionales: "En 1991 tuve la satisfacción de ganar la vuelta de Brasil, fueron cuatro etapas; corrí en el Circuito Interlagos lloviendo. En esa carrera internacional tuve la suerte de ganar en mi categoría, en la general; en Premium y en el premio montaña. No había plata como premio, pero sí bicicletas. Me traje cuatro".

Señala que se estaba preparando para una carrera de elite cuando lo invitaron a viajar a Brasil y no se arrepiente de haber aceptado ese desafío. "Me dio muchas satisfacciones el ciclismo", resalta y rescata de su memoria la posibilidad de haber sido campeón argentino en Santa Fe cuando ganó la carrera "Santa Fe-Laguna Paiva" durante dos años consecutivos. 

"Esa carrera de elite para la que estaba entrenando fueron 168 kilómetros. Tuve la suerte de entrar y largamos 80 corredores. En esa época yo estaba haciendo día por medio 180 kilómetros: Rojas, Salto, Arrecifes y Pergamino. Iba con Roberto Balmaceda, mayor que yo, que se quedaba en Arrecifes donde trabajaba", relata.

No lleva la cuenta de las carreras ganadas, pero sabe que la carrera ha sido y es fructífera. "He ganado, he entrado, me he bajado también. He corrido 27 campeonatos argentinos. En 2014 tuve la suerte de salir doble campeón argentino en Tafí del Valle".

En la actualidad sigue vinculado al ciclismo y corriendo. "Hasta hace quince días corrí. Ahora estoy recuperándome tras una intervención quirúrgica que me practicó el doctor Camilo Abud, una gran persona y excelente profesional, ansioso de poder volver a subirme a la bicicleta", refiere.

Bicicletero

Desde hace 40 años José tiene su propia bicicletería en el barrio 12 de Octubre donde vive. "Comencé en sociedad con Miguel Caluch, teníamos la bicicletería en Laprida y Entre Ríos. Después seguí solo, la instalé en mi casa, en calle San Martín, a metros de bulevar Buenos Aires", precisa y se siente satisfecho de la recompensa que le ha dado en la vida el ejercicio de su oficio. El negocio lleva su nombre: "José 'Pepucho' Bianco".

Teniendo la bicicletería y siempre buscando el modo de progresar, también incursionó en el mundo de las agencias de remises e instaló "San Cayetano". "No funcionó, porque tenía tres autos, cinco los fines de semana, porque la demanda que había en el barrio no daba para más, y para tener abierta la agencia me exigían doce autos, así que la tuve un tiempo y luego ya no seguí adelante", comenta.

La vida familiar y su presente

En lo personal, en 1981 se casó con Silvia Centeno, con quien tuvo a su única hija: Tamara Luján (37). "Estoy separado y vivo solo", señala y cuenta que tiene dos nietos: Melanie (16) y Giovanni (6).

Solitario en sus rutinas, tiene muy buena relación con la gente del barrio para la que siempre está dispuesto. Le gusta el contacto con los clientes que le propone la bicicletería, también el trato con quienes conoce del deporte y de la vida; pero amigos tiene pocos. Considera que amistad es "una palabra demasiado grande". Esos amigos que tiene, que cada uno de ellos saben quiénes son, los considera incondicionales.

Aunque suele entrenar solo, le gusta compartir pedaleadas con el grupo "El chotonga", un espacio del que participa cada vez que puede.

La bicicleta es su pasión y el motor de su vida. Lo mismo que su trabajo. "Me organizo los horarios. Pero me gusta tanto lo que hago que muchas veces son las diez de la noche y estoy trabajando", agrega en el devenir de una charla amena que tiene la sencillez que le imprimen aquellas personas que, aunque conocen la gloria que brinda el deporte, no han perdido de vista que también hay carreras perdidas y que lo importante es siempre y en cualquier circunstancia, seguir adelante. En su horizonte está el próximo campeonato argentino que se realizará en abril del año próximo. Esa es su próxima meta y se prepara para alcanzarla con la pasión e ilusión del primer día. 


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