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“Látigo” Retamozo tenía un cierre de 1989 soñado: campeón argentino y sudamericano


 Ramón Retamozo ya vencedor y con el cinturón de campeón argentino en la velada en la que noqueó a Chamorro  (ARCHIVO LA OPINION)

'' Ramón Retamozo ya vencedor y con el cinturón de campeón argentino en la velada en la que noqueó a Chamorro. (ARCHIVO LA OPINION)

El boxeador pergaminense por adopción alcanzaba los dos títulos con una diferencia de 29 días. El 10 de noviembre vencía al marplatense Oscar Chamorro en Argentino y el 9 de diciembre al paraguayo Félix Nuñez en Juventud. En ambos combates se imponía antes del límite. Estos logros lo llevaron a ser elegido Deportista del Año 1989 de LA OPINION y Canal 4. 


A fines de 1989, con menos de un mes de diferencia entre ambas conquistas, más precisamente en 29 días, el boxeador Ramón “Látigo” Retamozo alcanzó los títulos de campeón argentino y sudamericano de la categoría Súpermosca. Al obtener el cinturón nacional, el oriundo de Ramayón, Santa Fe, y radicado en Pergamino, se convirtió en el primer campeón argentino -adoptivo- de nuestra ciudad.

El cetro argentino lo logró el 10 de noviembre vencer en el estadio del Club Argentino al marplatense Oscar Chamorro y el sudamericano lo alcanzó frente al paraguayo Félix “Alacrán” Nuñez en el Club Juventud el 9 de diciembre, imponiéndose en ambos combates por nocaut. Estos logros lo catapultaron a ser elegido Deportista del Año 1989 de LA OPINION y Canal 4 en la ceremonia que tuvo lugar en Specktra, una semana después de convertirse en campeón sudamericano. “De nuestro archivo, lo mejor” recuerda a continuación esas dos noches de gloria que vivió “Látigo” Retamozo para escribir páginas de oro en las historia del boxeo pergaminense.

LA OPINION, 11/11/1989

Pergamino tiene desde anoche el primer campeón argentino. El lauro lo alcanzó Ramón “Látigo” Retamozo (52,100 kilos) al vencer por nocaut en la cuarta vuelta al hasta entonces titular de los Súpermoscas, Oscar Chamorro (52,200). Fue una pelea sensacional, con instantes dramáticos por ambos lados, ratificándose con ello lo que desde estas columnas adelantamos: la lucha no llegaba a los 12 asaltos. El dramatismo del combate hizo que el público siguiera las acciones de pie, enronqueciendo sus gargantas, con el aliento del local.

Hacía mucho que no presenciábamos una jornada tan emotiva como la que nos tocó vivir en el gimnasio del Club Argentino. El público gritó y aplaudió a rabiar por el éxito obtenido. Retamozo es un púgil humilde, muy querido, simple, fruto del esfuerzo tremendo que realizó, acompañado por un grupo de personas que le dio el apoyo necesario para llegar al título.

Retamozo comenzó a boxear en su Santa Fe natal, pero sin trascender, hasta que llegó a Pergamino, a Alfonzo mejor dicho, desde donde venía a esta ciudad para entrenar. Era uno más del gimnasio, pero con el trabajo intenso al que se sometió, los adelantos fueron evidentes y muy pocos rivales lograban terminar en pié. Ya radicado definitivamente entre nosotros se aceleró el ascenso. Tal es así que le llegó la gran oportunidad de su vida, al disputarle el título a Gustavo Ballas. No pudo ser, pero esa pelea le dejó valiosa experiencia, que supo capitalizar y así anoche pudo ver cristalizado el anhelo de todo joven que practica un determinado deporte: ser campeón.

El combate fue espectacular. Duró un poco más de tres vueltas, pero resultaron suficientes para que el público viviera una de las luchas más espectaculares. Ese segundo asalto imborrable, desde la caída de Retamozo hasta el infernal cambio de golpes que ni la campana pudo concluir y sí debió hacerlo el juez Coronel, en razón de que los dos pugilistas estaban en otro mundo, el de la lucha encarnizada, en una acción a todo o nada. Fue notable el poder de recuperación del local, quien cayó bastante sentido, pero muy pronto se repuso y con toda la guapeza de los grandes, salió a llevarse por delante al campeón. Y ahí se generó un cambio de golpes tremendo, donde Retamozo colocó dos o tres manos que dejaron bastante sentido al marplatense.

En el tercero Retamozo salió a demostrar que estaba más entero. Chamorro a enfriar un poco la lucha, buscando sorprender con la derecha boleada por sobre la izquierda del local. Claro que a esta altura ya el rostro de Chamorro tenía huellas profundas que determinaron la presencia sobre el ring del médico Hoffman, quien dio el pase. Este hecho posibilitó que Chamorro se hiciera de una mayor cuota de oxígeno y con dos o tres manos fuertes arriba, conmovió a Retamozo, quien las pudo asimilar muy bien y llegar al asalto entero. Claro que esta intervención del médico fue un golpe duro en lo anímico de Chamorro, quien se dio cuenta que su fin estaba cercano si no llegaba a terminar muy rápido el combate, pero tenía enfrente a un rival agrandado, muy alentado, con menos nivel técnico pero con tremenda potencia.

En el cuarto llegó el nocaut con una derecha espectacular que mandó a la lona al campeón, quien tras escuchar los ocho reglamentarios dijo no va más. Era arriesgar demasiado. Sus fuerzas no le respondían. De todos modos y pese a la derrota Chamorro demostró que por algo era campeón. Para Retamozo llegó el premio a tan importante esfuerzo.

“Látigo” en acción ante “Alacrán” Nuñez cuando ganó el sudamericano. (ARCHIVO LA OPINION)

LA OPINION, 10/12/1989

En menos de 30 días Ramón “Látigo” Retamozo, 51,150 kilos, logró dos títulos. Primero fue el de campeón argentino de los súpermoscas y anoche, en Juventud, el de titular Sudamericano de la misma categoría al derrotar por nocaut en la segunda vuelta a Félix “Alacrán” Nuñez, representante de Paraguay.

Fue una lucha corta. En el primer round Nuñez salió a moverse por todo el ring, tratando de ponerlo nervioso a Retamozo, tarea que pensaba seguir por algunos asaltos más y luego sí entrar en la lucha franca, pero no fue así. En el segundo capítulo Retamozo logró encerrarlo en un rincón neutral. Ahí el paraguayo sacó una mano dura, pero también enardeció a Retamozo que fue a matar o morir y ahí el pupilo de Juan Bonet llevó la mejor parte ya que sus manos tenían la pimienta suficiente para dormir a su rival y así fue, tras colocar una izquierda tremenda y rematarlo con la derecha. Nuñez cayó fulminado y debió ser atendido por el médico de guardia, doctor Hoffman.

Al final el público invadió el cuadrilátero para festejar este espectacular lauro que ha logrado Retamozo para la ciudad de Pergamino. Ahora a pensar en cosas mayores. El tercero en discordia sería el cetro latinoamericano, si es que se llega a obtener la chance.


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