Avances:
Programan la relocalización de sectores de fácil inundación El Programa Emprender abrió nuevos talleres en Villa San José Habilitarán un puesto fijo de matriculación en la Región Sanitaria IV
Editorial

2017 quedará señalado en la historia pergaminense

2017 no será un año fácil de olvidar para los pergaminenses, muchos hechos relevantes sucedieron en este período, algunos de ellos verdaderamente históricos, para bien y para mal. Dentro de la subjetividad que tiene cada balance personal, hay momentos del año en que confluye el sentir cada uno de los ciudadanos y son esos los que vamos a repasar en esta página, que siempre invita a reflexionar.

Hubo sucesos de mucha alegría y otros claramente desgraciados. De eso se trata la vida, al fin, de momentos gratos y otros que no lo son. Y en este claroscuro nos movemos para hacer los balances, en una fecha señalada como este fin de año.

Comenzamos el período en medio de los conflictos suscitados por una gran inundación acaecida sobre el final de la Navidad de 2016. El lastre llevó a que tuviéramos un enero difícil, especialmente el número de vecinos afectado directamente por el desborde del Arroyo. Esta problemática, incluido el cobro de los subsidios otorgados para paliar en parte la desgracia, se llevó buena parte de los primeros meses del año.

El incendio en la Comisaría Primera a principios de marzo trajo dolor sobre todo, pero no sorpresa, para los familiares de las víctimas, siete jóvenes que murieron calcinados.

Fue la mayor tragedia de la historia penitenciaria bonaerense. Y decimos penitenciaria aunque no se trató de un recinto del sistema porque justamente lo que quedó en evidencia de la manera más desgraciada posible es que las condiciones de detención en nuestra ciudad, donde por otra parte la actividad delictiva está lejos de cesar, son infrahumanas para los encarcelados. Nada en los calabozos de la Comisaría Primera cumplía las mínimas normas de seguridad edilicia, ni tampoco de alojamiento de personas. Por eso decimos que lo sucedido no causa sorpresa; todos sabíamos que el edificio de calle Dorrego era una bomba de tiempo. Tuvimos que tener nuestro “Cromañón” para que se tomaran cartas en el asunto.

Al fin se trasladó la Comisaría Primera, se construyeron calabozos en la Tercera para contraventores y a los apresados por la Justicia de manera preventiva en nuestro distrito se les otorgó un cupo en la alcaidía del Penal de Junín, donde están al cuidado de personal formado a tal fin, con las condiciones de seguridad y alojamiento apropiadas y pudiéndose desafectar de esta labor a policías que ahora pueden destinarse a las tareas de calle. Por ahora, solo parches, pero la certeza de que ya no se volverá al anterior estado de cosas. Lamentablemente, hizo falta una desgracia para que se viera.

Las elecciones en las que ganó ampliamente Cambiemos fueron el reflejo de un año de mucho trabajo de la actual gestión del Gobierno municipal, con Javier Martínez al frente y cumpliendo la primera mitad del mandato. La verdad es que redondeó un trabajo muy bien ponderado por los vecinos, basado fundamentalmente en una serie de obras largamente postergadas y en una administración ordenada que permitió pasar sin sobresaltos un período muy complejo de la economía nacional. Los vecinos valoraron ver llegar, efectivamente, las obras a la puerta de su casa, algunas que esperaron por décadas.

Pero además de la obra vecinal, hubo otras que hacen también a la jerarquización de Pergamino como Partido y ciudad de mediano porte: el nuevo edificio de la Biblioteca Menéndez; el Centro de Medicina Nuclear; la realización de la rotonda en Juan B. Justo, las pavimentaciones de calles La Plata, Laprida y avenida Champagnat; las repavimentaciones de la ruta Guerrico-La Violeta, la ruta 32 a Salto y los accesos a Pinzón y Mariano H. Alfonzo, además de los avances en la autovía Pilar-Pergamino. Todas estas últimas hacen, la verdad sea dicha, a un tránsito más fluido y seguro como primer beneficio. Pero además nos ubican como un distrito atractivo para las radicaciones industriales dadas las buenas comunicaciones viales. 

No es poco lo que estamos viendo y eso hizo la diferencia a la hora de emitir el voto en forma masiva a favor de Cambiemos.

También los pueblos de la zona rural están recibiendo avances en su infraestructura, y hay mucho más ya confirmado para 2018. Es importante por el atraso que tenían las localidades en esta materia y sería bueno pensar en que aun reciban más, para que sean una opción deseable tanto para que los particulares piensen en radicarse, así se descomprime la ciudad, donde en función de la saturación los lotes terminan costando mucho dinero. Y quienes se muden recuperen una calidad de vida que la ciudad ya no ofrece. Sobre todo son indispensables para que los pueblos estén preparados para recibir emprendimientos productivos. Lo decimos más arriba: mucho de lo que se está haciendo nos coloca en un buen lugar pero las industrias siguen sin llegar. Es una asignatura pendiente rever la política de promoción de la ciudad y sumar cada vez más ventajas competitivas; las comparativas ya las tenemos, por nuestra ubicación, por las vías de comunicación que tenemos. En este aspecto será clave el avance que estamos viendo en la autovía sobre la ruta Nº 8, porque nos permite ofrecer carreteras seguras para que entren los insumos y salga la producción. No olvidemos que en su momento la llegada de la autopista a Pilar, la hizo explotar como zona industrial. De modo que es momento de salir a promocionar como nunca nuestro distrito.

La expectativa es que mientras siguen realizándose obras que quedarán para siempre en Pergamino, la situación macro del país en el plano económico permita que lleguen inversiones y con ello fuentes de trabajo. Para que no decaiga el empleo, y hasta se incremente. Lo pensamos en cualquier rubro, pero abogamos sobre todo por el textil, que viene castigado.

Tampoco olvidamos que ha habido un importante avance en el rubro de la vivienda, por el Procrear, que prácticamente lograron destrabar los propios vecinos, cuando parecía que se complicaba al punto de desaparecer. También por los créditos que ahora ofrecen los bancos para la compra de unidades habitacionales, en este caso terminadas. Ha sido muy relevante la labor realizada por la Secretaría de Tierra y Vivienda en pos de generar suelo urbano para lotear y vender a precios accesibles porque no hay casa sin terreno. Los programas Solares han marcado una diferencia.

La cultura ha sido un punto a favor en lo que hace a la labor municipal, eventos populares como Arte Noche o La Noche de los Museos, las fiestas para el aniversario de la ciudad, se destacaron por la presencia y el disfrute de los vecinos. Esta tarea conjuntamente con la labor desarrollada a nivel privado en el área, cierran un año más que interesante.

El Concejo Deliberante, con sus más y sus menos, acompañó las propuestas del Departamento Ejecutivo, aprobando aquellas iniciativas que Pergamino necesitaba. Desde el Presupuesto hasta las ordenanzas necesarias para llevar adelante buena parte de las obras que luego el Departamento Ejecutivo llevó adelante.

Cerramos el año como lo empezamos: paliando los efectos devastadores de la Naturaleza. Y tanto entonces como ahora, señalamos desde nuestras páginas que hay mucho que mejorar en la áreas de Defensa Civil y en la comunicación, que hoy en día es uno de los ejes más importantes para los vecinos. Ni siquiera las buenas acciones ni las gestiones exitosas lo son si no están debidamente comunicadas. El vecino está ávido por saber qué pasa en todo momento, y lo que no se da a conocer de manera oficial, es mal informado de manera “oficiosa”.  

Una materia pendiente que año a año sigue en agenda es mejorar la seguridad, robos, arrebatos, atracos con armas en pleno centro de la ciudad (la zona bancaria), las banditas que hurtan motos todo el tiempo. En este sentido vamos a tener que trabajar y mucho para frenar un delito que parece imparable. Es curioso porque en una ciudad de 100 mil habitantes no han de ser más de 50 los que tienen a mal traer a la población. Aquí no hay delincuentes “importados”; son nuestros y se los conoce. No tendría que ser tan difícil.

Con esta apretada síntesis llegamos a la conclusión que fue un año de pocos grises, más bien de blancos y negros, de realizaciones y de desgracias que nos marcarán para el resto de nuestra historia.  

El deseo de LA OPINION para 2018 es sencillo: que cada vecino haga lo que tiene que hacer y bien. Todos sabemos cómo hacerlo (tránsito, estacionamiento, higiene de lotes y veredas, disposición de basura, etcétera). Con eso, tan simple, nos garantizaremos un Pergamino mejor.