Pergamino

Donación de sangre: el impulso transformador del voluntariado


Los bancos de sangre se abastecen y operan con una dinmica solidaria

Crédito: ARCHIVO LA OPINION

Los bancos de sangre se abastecen y operan con una dinámica solidaria.

El sistema de salud trabaja para cambiar un paradigma: dejar de necesitar donantes por reposición y contar con donantes voluntarios y habituales. En esta tarea, es vital el rol que desempeñan personas y organizaciones que trabajan por este objetivo. Nacido hace unos años, el grupo "Por un Amigo" es testimonio del potencial que tiene la solidaridad puesta en acto. 

La donación voluntaria de sangre es una de las acciones solidarias más importantes en términos sanitarios, por cuanto importa el crecimiento de una conciencia individual y colectiva en favor de un acto que ayuda a otros a vivir. El pasado 14 de junio fue el Día Mundial del Donante de Sangre, y como cada fecha establecida en el calendario de salud, resulta una oportunidad propicia para persistir en el mensaje y en la necesidad de impulsar todas aquellas políticas orientadas a propiciar que se revierta el paradigma y que la donación en los centros de salud deje de ser una convocatoria para "reponer sangre" y se transforme en un acto voluntario y habitual que asegure la provisión de manera regular. 

Pergamino cuenta con una intensa tarea en este campo, y los resultados que se van obteniendo se nutre tanto del accionar de los agentes del sistema sanitario tanto público como privado, como del impulso que hace la propia comunidad para alcanzar esa meta. 

Eso que sucede a diario en los servicios de Hemoterapia o cuando se realiza una colecta, algunas veces encuentra en el seno de la comunidad un disparador que opera como impulso para fortalecer esa conciencia colectiva. 

 "Por un amigo" es testimonio de ello. El grupo surgió en 2020 cumpliendo un legado que dejó Emiliano "Chiro" Cladera, un joven pergaminense que falleció a causa de una enfermedad oncológica. A raíz de su lucha, y fruto del espíritu solidario inscripto en su personalidad, Emiliano siempre tuvo una profunda conciencia de las necesidades de otros. Y cuando le tocó estar en el lugar de ser ese alguien que necesita, la vida lo premió con la grandeza de amigos y conocidos que se movilizaron hasta el centro de salud en el que estaba para donar sangre. En aquella ocasión, el número de donantes superó lo que él mismo precisaba. Y esto, además de reconfortarlo, lo comprometió con una reflexión que tradujo en acción, y dejó a los suyos, casi como tarea: Emiliano pensaba que no todos tenían la suerte de tener tantos amigos. Sabía que era fácil donar sangre para un allegado, pero lo interpelaba el sentir de aquellos que, teniendo la imperiosa necesidad de contar con ese insumo vital, no conseguían donantes. 

Casi sin querer, su reflexión encarnó la síntesis de ese paradigma que a nivel social es necesario cambiar: la sangre debe esperar a los pacientes en los hospitales y no al revés.

Emiliano falleció el 14 de febrero de 2020 y ese mismo año, en plena pandemia, sus amigos se movilizaron para cumplir ese que había sido su deseo. Así surgió el grupo "Por un amigo" que se propuso realizar una mega colecta y terminó concretando más de diez en distintos espacios, con el servicio de Hemoterapia del Hospital San José.

Pasaron varios años de aquella primera iniciativa y hoy, aunque las colectas impulsadas desde este espacio han mermado, el grupo sigue activo sosteniendo esta causa, como tantos otros que en Pergamino hacen de la donación voluntaria de sangre una consigna que sostienen con trabajo y compromiso.

Zulma Martini es la mamá de Emiliano. Ya no vive en Pergamino, sino en la provincia de San Luis. En diálogo con LA OPINION, encontró la celebración del Día Mundial del Donante de Sangre como una ocasión para insistir en la necesidad de que cada vez más personas se comprometan con esta acción solidaria que salva vidas. Y recreó las instancias de aquella cruzada que muestra el valor potente del voluntariado.

"Emiliano dejó escrita su idea en su celular. Y cuando partió, sus amigos se movilizaron para cumplir ese cometido. El tuvo la bendición de que cuando necesitó diez dadores de sangre en el Hospital Italiano de Buenos Aires, fueron 50 a donar, amigos, compañeros de trabajo, vecinos", relata. 

"El siempre decía que era fácil donar sangre para alguien conocido, pero que había mucha gente que precisaba y no tenía la suerte de tener tantos amigos. En la última etapa de su enfermedad volvió a necesitar dadores y los consiguió sin dificultad. Pero jamás abandonó su inquietud por aquello que debían sentir las personas que no corrían la misma suerte. Decía que iba a organizar una colecta para Pergamino y así ideó ese anhelo. Le puso un nombre 'Por un amigo'. Sentía que, si uno dona para alguien desconocido, el día de mañana, esa persona iba a tener en su donante voluntario, un amigo".

A la distancia de aquella primera colecta, Zulma considera que cumplir el sueño de Emiliano fue para sus amigos y para ella misma una forma de elaborar el duelo por la pérdida. "Lo que en un momento se pensó que iba a ser solo una colecta, se terminó transformando en una acción más grande".

"Como suele suceder con el voluntariado, a medida que fue pasando el tiempo, las colectas se fueron espaciando, pero el grupo sigue activo. Los chicos tienen sus compromisos, actividades y sus propias familias, pero los une la determinación de eso que Emiliano les dejó como legado. Siguen difundiendo, brindan charlas, trabajan en la promoción de la donación voluntaria y apoyan cada colecta", refiere.

Una de las cosas más valiosas es que muchos de los integrantes del grupo se transformaron en donantes voluntarios y habituales: "También muchas de las personas que se acercaron en aquellas colectas a donar por primera vez, se transformaron en donantes habituales", destaca.

"Ese era el sueño de Emiliano. Decía que en la medida que hubiese más donantes voluntarios no se iban a necesitar donantes por reposición", recalca Zulma, recordando la sabiduría de ese joven que enfermó de cáncer a los 7 años y que, aunque transcurrió varios años de su vida en la normalidad que le permitió el alta médica, afrontó luego recidivas complejas que sorteó con entereza.

Dar sin saber a quién

"Cuando comenzamos a armar el proyecto y darle forma a esta cruzada, descubrimos que la gente guarda esa vocación de donar por si esa sangre la necesita algún allegado. Lo que hay que cambiar es esa conciencia, ya que se sabe que, si la sangre está esperando al paciente, se aliviana el sufrimiento de esa persona que la necesita", reflexiona Zulma. Y agrega: "Para alguien que está en una situación de vulnerabilidad, tener que salir a buscar donantes, es una presión doble. Si la sangre espera a ese paciente, es algo que le abre el alma".

Desde esa mirada insiste en la importancia de donar sin saber para quien y valora los avances que se van dando en este tema. También destaca que las personas no siempre son conscientes de lo saludable que es ser donante voluntario de sangre. "No porque donar sangre te haga más fuerte como se creía antes, sino porque ser donante te exige tener un estilo de vida saludable, mantenerte lejos de las adicciones y controlar tu salud. Quien lo hace de manera habitual, elige también. No hace solo algo para el otro, sino para sí mismo".

Una tarea compartida

Además de Por un amigo, hay en Pergamino varios grupos y personas comprometidas con la donación voluntaria de sangre. Zulma menciona al grupo Actitudes que engrandecen. También a Claudia Abda que está abocada a la donación de médula ósea y al servicio de Hemoterapia del Hospital San José. "Seguramente me estoy olvidando de varios, porque hay mucha gente que trabaja silenciosamente. Nosotros hicimos mucho bochinche, era una fiesta cada colecta. Pero era porque Emiliano había soñado eso", acota, recordando a ese hijo tan conectado con la vida.

"Quedaron temas musicales, y una tarea que sostenemos", señala esta mujer que reconoce que para sostener a su hijo en la enfermedad y luego, para superar la pérdida, debió emprender un camino de mucha espiritualidad. "Lo que me quedó como enseñanza es que la única ley universal que existe es el amor y donar sangre es eso, es dar amor".

En este punto considera que lo que Emiliano dejó fue eso, un legado de amor. "Al despertar en la cama del Hospital Italiano y enterarse de sus amigos se habían movilizado hasta allí para donarle sangre, dijo que había experimentado 'un shock de amor'. Jamás olvidó esa sensación y nosotros nunca olvidamos su relato". 

Donar sangre es eso, dar amor, manifestado en un insumo vital que es el que le permite al sistema de salud poner en marcha un complejo engranaje técnico, médico y riguroso que se nutre de la solidaridad y de esa conciencia por el otro, que tan necesaria resulta.

La historia de Emiliano

Emiliano Cladera había enfermado de cáncer a los 7 años. Después de una cirugía, tuvo un alta de diez años. En 2008 tuvo una recidiva importante. Una de sus profesoras de la Escuela Agrotécnica organizó un viaje para ir a donar sangre al Hospital Italiano donde él estaba. Esa fue la semilla de su sueño. Sobrevinieron otras recidivas y una lucha intensa y desigual. Falleció a los 27 años y aunque vivió buena parte de su vida sorteando las dificultades de su enfermedad, quienes lo conocieron aseguran que ese padecimiento nunca fue el centro de su vida. Por el contrario, afirman que era "un chico feliz que amaba vivir".

Dueño de una madurez que seguramente le habrá dado ese dolor temprano, tenía una mirada comprometida con su entorno, con la comunidad de la que era parte. Y siempre se hacía tiempo para ayudar. Esa conciencia fue, y sigue siendo su legado.

Un sistema solidario

En la Provincia de Buenos Aires y en el marco de la normativa vigente, existe una red provincial de Hemoterapia y bajo su órbita de manera solidaria se establecen vínculos entre los bancos de sangre y centros regionales. Esto hace que la demanda pueda ser siempre satisfecha y que se cumplan todos los requerimientos de bioseguridad vinculados al uso de hemoderivados.

En este esquema, cada efector del sistema de salud realiza una tarea sostenida orientada a garantizar el abastecimiento de este insumo vital. Y a su vez, funcionan varios los centros regionales de Hemoterapia y un centro ubicado en la ciudad de La Plata que operan de manera solidaria ante la necesidad de unidades de sangre, plaquetas, plasma fresco congelado o cualquier otro hemoderivado que se requiera para atender una situación particular. Esta red provincial se hace sustentable gracias a la donación voluntaria de sangre.

Cómo y dónde donar

En el ámbito público el espacio de referencia para donar sangre es el servicio de Hemoterapia del Hospital San José, al que se puede acudir de lunes a viernes de 7:30 a 9:30 al servicio de Hemoterapia con documento nacional de identidad. Pueden desayunar sin lácteos y en lo posible, haber descansado la noche anterior entre seis y ocho horas.

En el subsector privado, en tanto, tanto la Clínica Pergamino como la Clínica Centro tienen convenio con la Fundación Hematológica Sarmiento, una entidad que realiza los procedimientos de extracción a donantes una vez por mes y asegura la provisión de sangre y hemoderivados a requerimiento de los establecimientos.


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