Cultura y Espectáculos

Luis "Gigi" Nardi: "Me sentía bien cuando pintaba y el tiempo volaba"


El artista, que acaba de cumplir 89 años, recibió a LA OPINION durante el cierre de su muestra retrospectiva en la Galería Piazza San Marco, oportunidad que se realizaron donaciones de sus obras a distintas instituciones pergaminenses. "Para mí lo mejor es poder leer los colores de la naturaleza, los contrastes", sostuvo. 

Mucho se conoce sobre la vida de Luis "Gigi" Nardi, un italiano nacido en Noale (provincia de Venecia, Italia) que llegó a Pergamino para trabajar en el año 1950, escapando de los horrores de la guerra. Después de una primera etapa como peluquero, Nardi se fue posicionando como empresario en el rubro de la limpieza hasta su actual Italimpia S. A., una empresa líder en el rubro.

Paralelamente, este pergaminense por decisión y por amor al terruño, se inclinó por el arte, expresión donde encontró mucho placer. "Me sentía bien cuando pintaba y el tiempo volaba, porque evidentemente cuando a uno le gusta una cosa se siente muchas veces transportado, se siente cómodo", expresó al recibir a LA OPINION en su Galería Piazza San Marco, en Monteagudo 950.

El sábado último cerró su muestra retrospectiva organizada por su familia y la Asociación Amigos del Museo, oportunidad en que el artista realizó donaciones de sus obras a distintas instituciones pergaminenses. Las beneficiadas fueron: la Municipalidad de Pergamino, Unnoba, la Cámara de Comercio, la Biblioteca "Dr. Joaquín Menéndez", el Museo "Giuníppero Castellano" y el Museo Municipal de Bellas Artes (Mumba).

"Mis hijas Claudia y Carolina se ocuparon de hacer esta muestra con todos los trabajos que yo había hecho", aclaró.

-Se conoce su dura historia como inmigrante y sus comienzos y desarrollo como empresario en Pergamino, pero ¿cuándo y cómo llega a su vida la pintura?

-Esas cosas que suceden jugando, ensuciando, un poco a las escondidas porque me daba vergüenza presentar lo que yo hacía. Tanto es así que cuando terminé un cuadrito, un barco, una carabela, que me gustaba, lo dejé tirado. Un día mi hermana me dijo que lo lleve a enmarcar y yo le respondí que me daba vergüenza, así que ella se ofreció a llevarla y a enmarcarla. Cuando me la trajo de vuelta sentí un placer y el gusto de la pintura. Empecé a leer los colores, le di más importancia. Al tiempo me incorporé a Bellas Artes. Me enteré que venía un profesor desde Rosario que se llamaba Colombo. Empezamos un grupo importante. En ese entonces estábamos Aparicio, Alfredo Annan, Genoud, Martínez Whuite, que salíamos todos los sábados al aire libre a ensuciar. Cuando llegaba la tardecita volvíamos a Bellas Artes y empezábamos a criticarnos, uno con otro. 

¿Hubo algún referente que lo motivó a pintar?

-Dejé un tiempo porque tenía que trabajar y tenía una familia. En ese entonces el director de Bellas Artes era Luquelli y empezaron a traer un profesor de La Plata, de apellido Benjuya. El venía todos los sábados y se quedaba hasta el domingo. Con él aprendí más y trabajé más, y perfeccioné la técnica y aplicación de los colores; siempre en óleo. La mayoría estábamos entusiasmados con este pintor. Después dejó de venir y yo empecé a dedicarme por mi cuenta a pintar. Era el único placer que yo tenía: me sentía bien cuando pintaba y el tiempo volaba, porque evidentemente cuando a uno le gusta una cosa se siente muchas veces transportado, se siente cómodo. Seguí trabajando y siempre tratando de progresar.

-El paisaje predomina entre los motivos que elige a la hora de pintar ¿es lo que más lo inspira?

-Alguna vez he hecho una naturaleza muerta, pero prefiero el paisaje porque me gusta el contraste de los colores y siempre me ha gustado la naturaleza. Para mí lo mejor es poder leer lo colores de la naturaleza, los contrastes. 

-¿En estos 50 años con la pintura se vio tentado de cambiar su estilo impresionista?

-Siempre me han gustado los colores puestos espontáneos, con fuerza y vigor. Trabajo también con espátula porque me gusta el trazo fuerte, suelto, de primera impresión. El cuadro que no hago de primera impresión no merece un toque mío. El cuadro que empieza bien termina bien. Más de una vez he tirado tela porque no lo terminaba y no era de mi satisfacción, de mi placer. 

-¿Los paisajes son de Pergamino?

-Son de todos lados. Me tiene que impresionar el paisaje, los contrastes. He pasado diez veces por un lugar y nunca me detuve, y un buen día ese mismo paisaje cambió fundamentalmente por los colores, por la luz del día, por las nubes, y ahí es cuando me atrapa y me dan ganas de sacar una foto o un bosquejo para llevarlo a la tela.   

-¿Se siente satisfecho con su trayectoria como pintor o considera que le quedó algo pendiente?

-Sigo pintando y nunca estoy conforme con lo que hago. Siempre digo que el próximo lo voy a hacer mejor. Me gustaría ser mejor pintor. 


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