Perfiles pergaminenses

Hugo "el abuelo" Di Gangi: la familia, la política, el fútbol y el servicio a la comunidad como pilares 


Hugo Di Gangi las vivencias de una larga trayectoria

Crédito: LA OPINION

Hugo Di Gangi, las vivencias de una larga trayectoria.

Fue administrador de la Estación Terminal de Omnibus y director del Parque Municipal. Arbitro y director técnico de fútbol, además de militante del peronismo. Hoy ya jubilado mantiene su compromiso con lo social y vive cada proyecto que lo convoca con la pasión de siempre.

José Hugo Di Gangi, nació en Los Toldos "en los pagos de Evita" como él mismo expresa en el inicio de la entrevista. Tiene 69 años y vive en Pergamino. Sus padres fueron Carmelo Di Gangi y María Russo. Tenían campo en Los Toldos y "corridos por las inundaciones de aquella época" se establecieron en una estancia en Ortiz Basualdo. Dos años después compraron una casa en Pergamino y se mudaron al corazón del barrio Acevedo. Fueron catorce hermanos, siete de ellos por parte de su padre que era viudo. 

 "Uno de mis hermanos es desaparecido, lo que representó para mi familia una pérdida irreparable y un dolor que nos acompaña y nos une", relata. Y prosigue: "Mi padre falleció a causa de una trombosis el mismo año que se llevaron a mi hermano, mi cuñada y mi sobrino".

Inició su escolaridad en Los Toldos, donde fue compañero de Carlos Torres Vila; y continuó luego en la Escuela Nº 5 y en la Escuela Nº 4. El secundario lo hizo en el Industrial donde egresó como técnico electricista y trabajó en la construcción.

Ingresó a la Municipalidad en el año 1989 durante la gestión de Alcides Sequeiro. "Era técnico del Club Racing y con Juan Carlos Molinato que era presidente estábamos haciendo muchas obras; él siempre me decía que yo tenía que trabajar con él en la Terminal. El director era Oscar Almada, más allá de mi jefe era un amigo. Para que no me fuera me pusieron efectivo el mismo día que entré".

Se dedicó al mantenimiento general de la Estación Terminal de Omnibus. "Había estudiado para maestro mayor de obras y aunque no me recibí tenía el conocimiento y además, una empresa dedicada a la construcción. Conocía como la palma de mi mano la Terminal porque habíamos realizado las vainas por donde pasa el cableado y también los pluviales", refiere.

En agradecimiento a quienes lo habían llevado a trabajar allí les prometió a ellos y a sí mismo llegar a ocupar el lugar de administrador para "hacerlos quedar bien" y eso sucedió. "Gracias a una decisión de Marcelo Pacífico que era secretario de Gobierno de Alcides Sequeiro me nombraron administrador y ejercí ese cargo con compromiso durante muchos años en distintas gestiones del Ejecutivo".

"Por la Terminal pasaban 240 colectivos por día y salían micros a todo el país. Mi compromiso siempre fue gestionar para que más empresas cambiaran sus pisos de ruta y pudieran parar en Pergamino. Viajaba personalmente al Ministerio de Transporte para eso", cuenta. También era constante el diálogo con referentes de las ciudades vecinas.

Trabajó en la Terminal durante 26 años, sin faltar un solo día; había comenzado con Alcides Sequeiro y seguí durante la intendencia de Cachi Gutiérrez, gestión en la cual también participó de las obras realizadas en el Circuito El Panorámico: "Tuve la posibilidad de trabajar con municipales de la construcción de la cabina, la sala de inscripción de ciclistas y la cantina. Y pude ponerle el nombre de 'Obdulio Ferrari' a la cabina, fue una experiencia desafiante y muy gratificante".

 "Cuando asumió Omar Pacini con Carlos Elizalde me convocan para que me hiciera cargo del Parque Municipal, tomé el desafío con el anhelo de poder recuperar el lago y transformar ese espacio público de la ciudad y con el apoyo de ellos alcancé el objetivo", menciona destacando que en su trayectoria laboral su base fue "la pasión y el compromiso".

La jubilación

"Un día me llamaron de Recursos Humanos y me dijeron que el intendente Javier Martínez había dado la orden de que me tenía que jubilar. Acepté esa determinación y firmé la planilla iniciando los trámites. Si bien yo siempre había hecho política desde el peronismo, nunca lo mezclé con mi tarea ni hubiera hecho nada para complicarle la gobernabilidad a alguien". 

"Estaba como director del Parque por entonces y sin que nadie me dijera ni una palabra, un día se presentó Pablo Biglieri para ocupar mi lugar. Lo acompañé durante un mes y me fui sin decir nada", comenta. Eso pasó hace cuatro años.

"Pude haber sido un provocador en el juego de la política, pero nunca lo fui en mi trabajo. A Cachi llegamos a presentarle una lista opositora a la de Fernando Escobar y eso nunca tuvo consecuencias en lo laboral. Siempre destaco ese respeto y esa apertura de Gutiérrez, atributos que me llevaron a ser parte de 'la pata peronista' que acompañó dos de sus gestiones en la alianza establecida con Eduardo Cocconi", agrega.

Siente que la política lo castigó mucho a él y a su familia: "Fuimos muy perseguidos por ser peronistas. La desaparición de mi hermano y su familia fueron una clara muestra de lo castigados que fuimos. Pero yo siempre milité siguiendo mis convicciones e hice política desde el peronismo". Entiende esa actividad sostenida en un fuerte compromiso social y hace referencia a cuando siendo administrador de la Terminal permitía que familias pudieran viajar sin pagar los pasajes para llevar a sus hijos a centros de salud del país; o que las madres o esposas pudieran trasladarse para visitar a sus hijos o maridos privados de su libertad en unidades carcelarias.

Trayectoria en el deporte

Siempre compatibilizó su actividad laboral con el fútbol. Dirigió en los principales clubes y de cada experiencia guarda los mejores recuerdos. Enumerar cada anécdota sería imposible en el espacio de un artículo periodístico, pero la gratitud es enorme. "Dirigí en casi todos los clubes: en Compañía Guerrico, Tráficos, Provincial, Argentino, Alfonzo, Racing, Douglas y Juventud".

"De joven jugué en Tráficos, donde llegué a Primera. Pero jugaba de 2, tenía que sacarle el puesto a 'Pepino' Pizano, uno de los más grandes del fútbol, así que eso fue imposible. También tuve un paso por Alfonzo; y jugué en Racing, en distintas divisiones que en aquella época eran como jugar en primera", relata.

"Jugábamos en la quinta de Tráficos con la quinta de Douglas. El técnico estaba en la casa con gripe. En el primer tiempo perdíamos 5 a 0, alguien lo fue a buscar a la casa, se abrigó y vino al vestuario donde nos dijo tantas cosas que jamás olvido. Fue histórico terminamos ganando 6 a 5".

Antes de dirigir fue árbitro de fútbol: "Fui el primero del país que cambió el color de su indumentaria. No utilizaba equipo de color negro sino azul. Con el arbitraje en distintas canchas del país prácticamente construí mi casa. Siendo árbitro comencé a estudiar para técnico y dejé el arbitraje cuando Monacci me llevó a dirigir a Provincial".

En la actualidad ya no dirige, pero sigue vinculado al deporte que siempre vivió con pasión. "Tengo chicos que me llaman. He sido un técnico que más allá de la táctica de juego, intenté tener siempre la palabra justa. A los jugadores no hay que retarlos, hay que ayudarlos a fortalecer su autoestima para que tengan su mente y su espíritu abiertos para escuchar una sugerencia o un consejo. El reto anula".

Se confiesa hincha de Tráficos, aunque reconoce que siempre puso su corazón en cada club que dirigió. "Simpatizo con Racing y llevo en el corazón a Compañía, un club que me ha dado inmensas alegrías, con el que salimos campeones después de 71 años. Como olvidar a Juventud cuando pasamos a la A; y a Douglas Haig".

"En Tráficos pasé los mejores momentos. En una semifinal de un regional que jugábamos llegamos a Pergamino a la madrugada y la gente al escuchar la bocina del micro en el que veníamos se levantaba, salía de sus casas y nos acompañaba hasta el Club. Recordar esa experiencia me hace llorar".

Satisfacciones

Afirma que el fútbol no le ha dado solo alegrías por los resultados. Se conmueve cuando recuerda el tiempo en que conformaban las comisiones de abuelos para incluir a las familias. O la época en que fue uno de los hacedores del armado de la Liga Infantil de Fútbol, junto a un amigo, Seglio, con el que en ese momento estaba distanciado y con el que coincidió en esa inquietud: "Estábamos en un torneo de baby fútbol en San Telmo cuando conversamos sobre la necesidad de reordenar el tema del fútbol infantil. La primera reunión se hizo en el Club Unión y el primer presidente fue 'Coco' Puebla".

"Siempre me tocó intervenir en instancias fundantes y proyectos complejos en los que puse lo mejor de mí", acota y recuerda cuando Pedro Romero presidiendo el Club de Guerrico lo convocó para organizar el fútbol. "Yo había ido a dar una charla con Héctor Chavero y Leandro Peñaloza. Me convocaron y un año después armamos la tercera división y las infantiles. Cuando me vine me hicieron una despedida inolvidable llena de familia".

También recrea las instancias de la época en que fue convocado por "Pucho" Santilli para dirigir en Alfonzo, un lugar donde no lo estimaban por cuestiones del fútbol y donde construyó una gran experiencia de la que se retiró sintiéndose valorado por personas y familias de esa comunidad a las que respeta profundamente.

Su familia, todo

Hace 46 años Hugo se casó con Marita Lazo. Se conocieron trabajando en Adba. Habían sido vecinos de toda la vida sin verse, hasta que se enamoraron y desde entonces se transformaron en compañeros incondicionales. Tienen cuatro hijos: Javier, Martín, Noelia y Nazareno. Diez nietos: Belén, Florencia, Quiara, Sofía, Bautista, Bastian, Valentino, Santino, Carmelo y Salvador. Y un bisnieto: Genaro.

"Todo lo que he hecho, se lo tengo que agradecer a mi familia; a mi mujer que me ha bancado siempre estando a la par dándome la palabra justa en el momento preciso; y a mis hijos apoyándome siempre".

"El Abuelo"

Quienes lo conocen suelen llamarlo por el apodo que adoptó cuando tenía 15 años: "El Abuelo". Un sobrenombre que le puso Raúl Mansilla, que estaba a cargo del cuidado de los chicos huérfanos del Hogar Monseñor Scalabrini y a quienes Hugo los hacía jugar al fútbol. "Por vecindad yo me la pasaba en el Hogar; les hablaba a los chicos, un día Raúl bromeaba con que era mentira que yo tenía quince años, porque les hablaba a los chicos como un abuelo. Así nació el sobrenombre".

Jubilado, en su vida cotidiana disfruta de rutinas sencillas. Mira fútbol y lee mucho. Le gusta la psicología social y se nutre de contenidos que le brindan elementos para entender la realidad y mirar en perspectiva. Es congresal de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino y con Carusso Lombardi están trabajando por el sindicato de la entidad.

En el fútbol, la política y la vida está convencido de que el mundo tiene espacio para todos. "Hay cuatro cosas que igualan: el llanto, la risa, la muerte y el momento de votar", expresa en una apreciación que define un modo de concebir la vida.

Se muestra satisfecho con lo que pudo hacer a lo largo de una vida intensa en la que, con aciertos y errores, siempre tomó decisiones siguiendo el impulso de su convicción y pasión en cada desafío.


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