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Mont Saint-Michel, la joya francesa que emerge del mar

En 1979, tanto el emplazamiento del monte como la bahía circundante fueron agregados a la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. (VANGUARDIA.MX) En 1979, tanto el emplazamiento del monte como la bahía circundante fueron agregados a la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. (VANGUARDIA.MX)

A solo cuatro horas de París, accesible sólo a través de un puente, pasar unas horas allí es una perfecta experiencia de inmersión en otro tiempo. Tres millones de turistas visitan cada año esta isla en la costa de Normandía, devenida en una pequeña villa de 50 habitantes. 


El 22 de marzo de 2015 Mont Saint-Michel fue noticia: una “súper marea” lo aisló por completo de la costa, cubriendo el puente construido en 2014 que facilitaba el acceso al lugar. La creciente, aunque peligrosa, resultó un agradable espectáculo para los miles de turistas que aquel día quedaron varados en la isla. Fuera de ese episodio, poco se escucha, lee y sabe de esta joya francesa ubicada en la región de Normandía.

Antes de la construcción de dicho puente el acceso al monte estaba condicionado por las mareas bajas, que descubrían un sendero natural de arena que conectaba la isla con el continente.

Y así fue por muchos años, desde la construcción de una pequeña capilla que según la tradición fue encomendada por San Miguel Arcángel al obispo de Avranches, y que con el paso de los años fue evolucionando. Primero, en el Siglo XIII se expandió con una iglesia románica, luego fue fortificada en el Siglo XIV y soportó los ataques de la Guerra de los Cien Años, para finalmente ser reemplazada en el Siglo XV por la abadía gótica que hoy se puede ver, coronando la cima del monte.

 

Templo, cárcel, aldea

La abadía y la villa que la rodea fueron usadas durante la Revolución Francesa como una cárcel y centro militar por el régimen republicano, se le dio fin a tal uso en 1874.

Su población no supera los 50, entre ellos monjes y monjas de la Fraternidad Monástica de Jerusalén. El resto de los miembros de esta pequeña comunidad ejerce sus profesiones y oficios alrededor de la vida turística del lugar. 

 

Alojamiento

Si bien la visita no amerita una estadía prolongada, pasar la noche una noche en Mont Saint-Michel es una experiencia única y no tan costosa. El alojamiento puede costar desde 100 euros (1.800 pesos) y la página oficial ofrece sólo tres hoteles: el Hotel Duguesclin, Le Mouton Blanc y la Vieille Auberge. Sin embargo, en la costa hay más opciones, más baratas, y a menos que se trate de temporada alta y el tráfico se vuelva un problema, el viaje a través de la bahía no es largo y puede ser parte de la experiencia en la visita. El Hotel Vert, por ejemplo, (76 euros la noche) se encuentra a una caminata de distancia.

Además, en Pontorson, a unos kilometros de la costa, tierra adentro, hay un sitio para acampar, opción que amplía las posibilidades turísticas de la región.

 

Paseo en el medioevo

Las atracciones turísticas quedan dentro del rango de lo cultural en su mayoría. Incluidos están el tour por la abadía, el Museo Histórico de Mont Saint-Michel y el Museo de Ecología Marítima. A ellos se suman los paseos por las calles medievales del monte, el camino a través de la bahía y, por supuesto, no podía faltar, viajes en globo, disponibles para quien desee observar el paisaje.

Para llegar a Mont Saint-Michel se recomienda usar auto propio, rentado o autobús. Está a cuatro horas de París pero también está el aeropuerto de Saint-Jacques en Rennes, a una hora de distancia. La temporada alta dificulta el acceso por automóvil y, considerando que Mont Saint-Michel es más apropiado como una parada en un tour europeo que como un destino para pasar varios días, es más adecuado alojarse en la costa y caminar hasta la isla.