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Misteriosos tesoros perdidos que atraen a los buscadores

Nadie sabe dónde están los nueve huevos de Fabergé faltantes. (ISTOCK) Nadie sabe dónde están los nueve huevos de Fabergé faltantes. (ISTOCK)

Desde joyas extraviadas durante la Segunda Guerra Mundial hasta barcos hundidos cuyas reliquias no fueron recuperadas. Ocultos, enterrados o bajo el agua. Riquezas de la historia de la humanidad que continúan envueltas en un enigma inquebrantable.


Existen, pero nadie conoce su paradero. Permanecen allí, en algún lugar oculto, a la sombra, bajo agua, enterrados o dentro de un lugar especialmente creado para su resguardo. Son tesoros valiosos, un conjunto de piezas cuyo coste asciende a millones de dólares, siendo incluso en algunos casos superior a las nueve cifras.

A continuación, una lista de los objetos que no fueron hallados, que están envueltos en un gran misterio. 

La búsqueda más reciente (El equipo del buscador de tesoros Rubén Collado inició el proceso para rescatar en el Río de la Plata un buque de la Compañía de Indias, hundido en combate en 1763. El objetivo a encontrar es el Lord Clive. La operación será más simple de lo que parece: el navío estaría a menos de 350 metros de la costa de Colonia del Sacramento.

El experto uruguayo que encabezará la misión comentó que "la embarcación imperial podría contener 1.200 millones de euros en monedas de oro, sin contar mercaderías como ron, opio y seda guardada en tubos de plomo").

Los millones de Kruger (En 1900, el presidente de la República Sudafricana, Paul Kruger ordenó a los bóeres -los colonos de origen neerlandés- esconder las reservas de oro a las afueras de la capital, por temor al acercamiento de las tropas británicas a Pretoria. En principio, se sospechó que la riqueza acompañó a Kruger en su exilio a Francia. Sin embargo, nunca llegó a destino. Suponen que los lingotes de oro y monedas que rondarían los 250 millones de dólares quedaron en algún lugar de Mozambique).

La puerta secreta del templo Padmanabhaswamy (El punto donde se halla no es la incógnita en este caso, sino el tesoro en sí. En el fondo del templo indio existen siete cámaras secretas, de las que una permanece intocable. En las seis abiertas se descubrieron cientos de utensilios de oro: diamantes preciosos, esmeraldas, rubíes, coronas y cadenas. Una suma de objetos calculada en aproximadamente 22 mil millones de dólares. Los miembros del Tribunal Supremo de la India decidieron ordenar la apertura de la bóveda).

La flota azotada por la naturaleza (En 1715 una flota española partió desde Cuba, pero solo navegaría por una semana. La inclemencia de un huracán fue demasiado para los doce barcos que trasportaban oro, plata, perlas y joyas equivalentes a 2 mil millones de dólares. Una parte del botín fue recuperado cerca de la actual Vero Beach, en Florida, pero el resto todavía permanece desaparecido. Cada nave fue localizada, pero solo se recuperó una pequeña cantidad de las cargas: la mayor parte descansa en el fondo del mar).

Forrest Fenn y su enigmático mapa (En 2010, el coleccionista de arte Forrest Fenn enterró un cajón con sus piezas más valoradas al norte de la ciudad de Santa Fe, Estados Unidos. Lo curioso es que en su libro de memorias decidió incluir pistas para dar con ello. Publicó nueve claves en un poema de 24 versos. El autor calcula que durante los últimos cinco años, 65.000 personas intentaron encontrar el cofre de bronce en el que depositó todos los rubíes, esmeraldas, zafiros y demás valorados en dos millones de dólares).

Los huevos de Fabergé (Son una serie de joyas elaboradas entre los años 1885 y 1917 por Carl Fabergé, un orfebre ruso, para la familia imperial de Rusia y otros compradores privados. Cada obra, con forma de huevo, está fabricada con metales y piedras preciosas y esconde un complicado objeto. Casi siempre se activan con un mecanismo que las pone en movimiento y permite conocer su contenido. El precio de cada uno de ellos se incrementa cada año. Se crearon 71 huevos -54 para los Románov-, pero solo se conoce el paradero de 62, de los cuales 46 son joyas imperiales).

La Sala de Ámbar (Es una famosa obra maestra del siglo XVIII que desapareció durante la Segunda Guerra Mundial. Estaba construida con paneles de ámbar, láminas de oro y piedras preciosas. En principio fue para el rey de Prusia Federico I, luego fue propiedad del emperador ruso Pedro I el Grande en el año 1716. Durante el conflicto, las tropas alemanas se llevaron toda la decoración del palacio Tsárskoe Seló, aunque en abril del año 2000 el ministro de Cultura de Alemania, Michael Naumann, entregó algunos fragmentos al presidente de Rusia, Vladmir Putin. Del resto de la sala, no se sabe nada). (INFOBAE.COM.AR)