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Monseñor Santiago llamó a revisar “la lógica con la que vivimos”

El obispo instó a los fieles a “creer en el amor con que Dios nos ama”.  (ARCHIVO LA OPINION) El obispo instó a los fieles a “creer en el amor con que Dios nos ama”. (ARCHIVO LA OPINION)

En el marco del tiempo pascual, el obispo de San Nicolás de los Arroyos se refirió a la muerte y resurrección de Jesucristo: “Murió y resucitó por nuestros pecados y para nuestra justificación, porque nos amaba”.


El obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Hugo Santiago, envió a los fieles un mensaje pascual en el que recordó que Jesús “murió y resucitó por nuestros pecados y para nuestra justificación, porque nos amaba”. 

“Aquí se acabaron las preguntas”, afirmó el obispo. Dios nos ama “porque nos ama. No hay razones para explicar por qué nos amó, incluso cuando éramos pecadores”. El prelado recordó las palabras de Jesús: “Nadie tiene más amor que el que da la vida por los amigos”. 

“Nuestra respuesta al amor de Cristo”, aseguró monseñor Santiago, “es en principio creer en el amor con que Dios nos ama, para luego amar a nuestros hermanos y a Dios”. 

 

Momento de reflexión

El obispo advirtió que “estar de vacaciones cuando conmemoramos que a Jesús le costó sangre y sufrimiento nuestra salvación, es como salir a divertirse en el momento en que hacemos un triduo por el aniversario de la muerte de un familiar querido, cuando deberíamos reflexionar sobre el testimonio que nos dejó el significado de su muerte”. 

 

Dos razones

Ante esta actitud común entre los cristianos, el prelado encuentra dos razones posibles: “La primera es porque no terminan de creer que Dios nos ame tanto. Creer, no sólo como un asentimiento de la razón, sino creer desde el estupor, la admiración. Se van de vacaciones porque no creen en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo como un acto admirable de amor por nosotros”. 

La otra posibilidad es más profunda: “Se refiere a los que no creen en Dios, nunca han creído”, es el que dice, “pasémosla bien hoy, pensemos en nosotros mismos, tratemos de tener un estándar de vida lo más alto posible, de modo que vivamos esta vida cómodamente y que cada uno se las arregle como pueda. Para este grupo no sólo no hay Dios sino tampoco existe el prójimo, el desvalido, el que necesita de la solidaridad de los demás”, aseguró el obispo. 

 

Responder preguntas

En cambio, quien tiene la gracia de creer, afirma monseñor Santiago, “puede responder a tres preguntas fundamentales de sentido”: ¿De dónde vengo? Dios, por amor, me regaló la vida. ¿Cómo tengo que vivir? Como Cristo, que me muestra que Dios es mi padre y que todo hombre es mi hermano. ¿Hacia dónde voy? Hacia el Cielo, hacia la Casa del Padre, “hacia una vida plena para todos en la cual comienzo a trabajar desde este mundo y Dios nos regalará más allá de esta vida”.