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Pergamino

El recurrente problema de los microbasurales: la difícil tarea de controlar a los malos vecinos

El microbasural de Siria y Savio es uno de los reservorios de residuos más grandes de la ciudad. (LA OPINION) El microbasural de Siria y Savio es uno de los reservorios de residuos más grandes de la ciudad. (LA OPINION)

La acción de desechar los residuos en terrenos baldíos se convirtió en una constante, a tal punto que  pasa  a ser un problema de difícil resolución. Por un lado la falta de consideración de los ciudadanos que arrojan sus residuos. Por otro el esfuerzo del Municipio para controlar la desidia popular.


La instalación de microbasurales a cielo abierto en diferentes puntos de la ciudad, es un problema de vieja data que, a simple vista, pareciera no tener solución, ya que hay espacios de estas características que no logran erradicarse a pesar de ser saneados una y otra vez por parte del Municipio. Son limpiados y a los pocos días se convierten una vez más en focos de basura.

La acción de desechar los residuos en los microbasurales urbanos se ha convertido en una constante y es sin dudas un problema cultural ya que estos nichos de basura no se acrecientan por el accionar de los vecinos de las zonas en los que se hallan, sino que son muchos los vehículos particulares, o incluso de algunas empresas, que llegan hasta esos espacios para depositar  sus desechos.

La falta de conciencia ciudadana queda en evidencia en este tipo de acciones de los ciudadanos que afectan a sus convecinos, a quienes viven en cercanías de estos reservorios de residuos.

Pergamino es una ciudad en la que existe una planta en la que se depositan los residuos que se generan en la ciudad. Asimismo se cuenta con un servicio de recolección que se brinda por turnos, en los barrios. A esto se suma el organigrama pautado por el Municipio para que se lleve adelante la recolección de residuos voluminosos, como pueden ser ramas de grandes dimensiones, escombros, artefactos que ya no sirven, etcétera.

Poniendo en consideración las prestaciones que se ofrecen, en lo concerniente a recolección de residuos, no existe motivo alguno para que los ciudadanos arrojen sus desechos en los microbasurales no habilitados, algunos de los cuales, se ubican en inmediaciones de espacios públicos como es el Circuito El Panorámico y la Escuela Nº 41,  que son frecuentados por personas, incluso por niños que son obligados, por la desidia de algunos, a  exponerse a los olores fétidos y padecer las consecuencias que pueden generar el estar próximos a focos infecciosos, que proliferan por los desperdicios de comida y hasta por los animales muertos que son depositados en el lugar.

 

De recorrida

Atendiendo a los reclamos vecinales, LA OPINION hizo una recorrida en la que determinó que los microbasurales proliferan en los barrios, en algunos con mayor intensidad y cercanía que en otros, pero hay muchos sitios en los que se divisa el amontonamiento de basura, restos de poda y hasta descartes como muebles o televisores en desuso. Incluso, en algunos conglomerados de desechos se tiran hasta perros muertos. 

No se trata del trazado urbano, ni de la ubicación en el mapa, las aglomeraciones de residuos se realizan en muchas esquinas o a mitad de cuadra, generalmente coincidiendo con algún terreno baldío que se convierte en el punto de encuentro de ciudadanos que llegan en sus motos, autos o camionetas para desechar allí sus residuos. 

Intersecciones como las de  Siria y Savio, Barbazán casi avenida Almafuerte o en Magnani que, desde Remedios de Escalada y hasta Mariquita Sánchez de Thompson, sufre una interrupción debido a la gran cantidad de basura que  se arroja en ese lugar.  Es importante recordar que la apertura de Magnani se dio para que los camiones de grandes dimensiones puedan acceder directamente al Centro de Camioneros ubicado en la zona. Hoy ese paso está interrumpido y difícilmente sea abierto en el corto plazo.

Parece que a la ciudadanía se le hizo costumbre esta práctica de ensuciar y crear microbasurales a cielo abierto sin importar la contaminación que generan.

 

Numerosos reclamos

Desde el Municipio se asegura que el servicio de recolección de residuos funciona bien. Además se informó que, a sabiendas de la existencia de los microbasurales se encargan de su limpieza, pero no pueden evitar que vuelvan a formarse.

Por otro lado se analizaron las estadísticas que se desprenden de la información que arroja la app (aplicación) del 147, la que marca que, desde el 1º de agosto, se registraron 180 reportes correspondientes a Higiene Urbana, lo que representa un 23,3 por ciento del total de los reclamos recibidos.

La novedad del sistema es la gran cantidad de denuncias de vecinos sobre otros que dejan basura en lugares donde no corresponde, la sacan fuera de horario y en algunos casos por falta de recolección. 

Cuando el 147 Atención al Vecino recibe un reclamo de estas características, hace la derivación al área de Higiene y Recolección de la Secretaría de Servicios Públicos.

 

Contralor urbano

Si la basura está dentro de un terreno privado, la derivación se puede efectuar a Contralor Urbano. También existen las denuncias “de oficio” de los inspectores de dicha área.

Los agentes de Contralor Urbano, recorren la ciudad todos los días con cuadrillas de trabajo prefijadas. Labran actas y cursan intimaciones para el descabezamiento de lotes privados. 

De acuerdo con lo informado por el Municipio, la redefinición del sistema permitió resolver un sinnúmero de casos de basurales a cielo abierto ya que Contralor Urbano e Higiene Urbana trabajan en conjunto.

Además los agentes de Contralor hacen un importante trabajo relacionado con la concientización de los vecinos, horarios para sacar la basura, lugares donde llevarla, recolección de residuos voluminosos, entre otras temáticas sobre las que son consultados.