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El padre Juanito Cabrera analizó el presente de la Granja San Camilo

El año pasado fueron cinco los jóvenes que egresaron de la Granja y se incluyeron nuevamente en la sociedad. (ARCHIVO LA OPINION) El año pasado fueron cinco los jóvenes que egresaron de la Granja y se incluyeron nuevamente en la sociedad. (ARCHIVO LA OPINION)

El coordinador del dispositivo que permite la recuperación de chicos con adicciones, dialogó con LA OPINION. Se mostró orgulloso con el egreso de cinco jóvenes el año pasado. Además delineó los objetivos de la institución para el año en curso.


La Granja San Camilo es, desde 2015, un espacio dedicado a la contención espiritual y rehabilitación de personas con adicciones a las drogas.

Un importante grupo de profesionales trabaja en el predio de 13 hectáreas (sito en la ruta Nº 32 entre la Agrotécnica y el Inta) que alberga a los chicos que asisten para recuperarse de sus adicciones.

El año pasado fueron cinco los jóvenes que han egresado de la Granja y que han podido ser incluidos nuevamente en la sociedad.

Con el transcurrir del tiempo, la labor en la Granja se ha afianzado y esto permite que el espacio se consolide como un lugar eficiente para la recuperación de adictos.

Cinco egresos

Con el objetivo de analizar el presente de la Granja, LA OPINION dialogó con el padre Juanito Cabrera, coordinador del dispositivo.

En primer lugar destacó que “durante 2017 fueron cinco los egresos de la Granja, son chicos que han apostado a la recuperación y lo lograron. Para nosotros esto es motivo de orgullo porque es mucho el esfuerzo que se hace. La recuperación de cada uno de los chicos nos hace sentir que el trabajo que desarrollamos no es en vano, muy por el contrario tiene sus muy buenos frutos”.

La Granja se trabaja con  la voluntad de cada chico que asiste: “Nos encontramos con muchos jóvenes que tienen la problemática de las adicciones, son muchas las familias que llegan desconsoladas a la Granja porque quieren que sus hijos se recuperen, pero nosotros solo le damos lugar al que verdaderamente por propia voluntad quiere recuperarse. En contra de la voluntad de los jóvenes, nosotros no podemos hacer nada porque la metodología que implementamos no es la de retención de la personas sino que ponemos en valor el respecto a la voluntad humana”, señaló Juanito.

Inclusión 

Los chicos que egresaron cumplimentaron un tratamiento que duró, en promedio, un año ya que algunos eran adictos a la marihuana, a la cocaína y las drogas sintéticas. Además de la recuperación a sus adicciones, el desafío de quienes trabajan en la Granja fue el poder insertar a estos chicos en sus respectivos ámbitos. Al respecto, el sacerdote indicó que “el objetivo principal del tratamiento que se realiza en la Granja no versa simplemente en que el adicto se desintoxique y listo, sino que trabajamos para que ellos, recuperados de su adicción, puedan insertarse en la escuela, consigan un trabajo, armarles una estructura que les ofrezca una contención en el después. En la Granja hacemos mucho hincapié en la inclusión porque proyectamos el futuro de los jóvenes y los acompañamos desde la terapia ya que ellos siguen viniendo a la Granja, además le damos la contención espiritual y afectiva que necesitan ya que en este espacio se generan vínculos afectivos muy fuertes”.

Por otra parte destacó el funcionamiento de los dispositivos de día a los que calificó como “un espacio necesario pero paliativo ya que brinda contención durante el día. En la Granja ofrecemos otro tipo de herramienta para que el chico pueda encarar su recuperación alejado de aquello que lo perjudica”.

Acompañamiento familiar

Durante 2017, en la Granja se llevó adelante un arduo trabajo de consolidación del grupo familiar de los chicos que están en recuperación. De esta manera, los progenitores y familiares de quienes están en tratamiento participan del mismo. “En el último año hemos mejorado no solo en los talleres que ofrecemos a los chicos sino que también hay un espacio de terapia para los padres, tanto grupal como individual”, aclaró Cabrera y sostuvo que “los padres tienen la oportunidad de contar con las herramientas necesarias para cuando sus hijos se insertan nuevamente en la sociedad”.

Para este año

Para el año que recién comienza, los referentes de la Granja se proponen hacer más visible su trabajo. “Nos gustaría salir más a las calles, entrar en contacto con los jóvenes y no esperar a que lleguen hasta la Granja. La idea es que los propios chicos que asisten a la Granja puedan ser voceros de su experiencia y contagiar a quienes por ahí atraviesan una problemática de adicciones”, contó Juanito.

Por otra parte se refirió a la importancia de seguir consolidando el grupo de talleristas, profesionales y colaboradores que participan en la Granja. “Queremos seguir fortaleciendo el trabajo mancomunado del equipo”.

En el presente

En la Granja hay siete jóvenes en recuperación. Todos viven en la casona de la ruta Nº 32 y participan de los talleres que se dictan, entre ellos los concernientes a la huerta, los animales, Educación física, Karate, Teatro, todo  acompañado con terapia individual y grupal. “La Granja es un dispositivo que abre sus puertas para que los pibes se encuentren con la esperanza del cambio”, concluyó Juanito.