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Pergamino

Colectivos: entre la queja y la ventaja de contar con su servicio

 

Quienes lo usan son muy críticos con La Nueva Perla; los que no, pueden advertir a simple vista que el estado de las unidades deja mucho que desear. Las falencias existen y molestan pero la empresa dice estar al límite de sus posibilidades. ¿A quién corresponde el control de la calidad de prestación? ¿Y la seguridad? ¿Y el estado de las unidades?


Tener colectivos urbanos de pasajeros es, para ciudades del porte de Pergamino, no solo una ventaja sino una bendición. Eso que vemos como algo natural, parte del paisaje urbano, no es una realidad en otras localidades, donde los vecinos sin vehículo propio deben ir de un lado a otro a taxis y remises a un alto costo. Lo mismo los niños a las escuelas, las familias a pasear, al médico, en fin, todos los traslados que hacen a la rutina diaria. 

Esto demuestra que en ciudades pequeñas no es un gran negocio prestar este servicio: poca población, demasiadas horas “muertas” para cubrir costos fijos altos. En realidad, todos los servicios públicos de transporte, en el mundo, son deficitarios, razón por la cual son fuertemente subsidiados, entendiendo el Estado que es una prestación necesaria que no está en condiciones de brindar por sí solo. 

Ahora bien, por más agradecido o afortunado que se siente el vecino de una ciudad con colectivos no debe ser sujeto de una mala contraprestación por el dinero que abona. 

El pergaminense que utiliza La Nueva Perla se queja y mucho, especialmente por el estado de las unidades.

El efecto de la inflación sobre el precio de los insumos, las paritarias salariales de los trabajadores y la imposibilidad de ir ajustando el precio del boleto al ritmo del incremento de estos costos son, del otro lado, las explicaciones de la prestadora a los reclamos de los usuarios. Todo aumento de tarifas debe ser aprobado por el Concejo Deliberante, pero cada vez que este trámite inicia su curso es cuando más fuerte se alzan las voces de los vecinos. La pregunta retórica es: ¿Y si La Nueva Perla cierra o se va de la ciudad? Este planteo no pretender extorsivo porque no por defecto es aceptable un mal servicio, sino para considerar –funcionarios y ciudadanos- que es necesario buscar soluciones conjuntas sin demonizar. Si las malas condiciones no se deben a una administración deficiente sino a un desequilibrio propio de una actividad deficitaria pero necesaria, las alternativas no son muchas: o se ajusta el boleto, o se aumentan los subsidios o se aceptan otras medidas de optimización de costos como la reducción de frecuencias. Aunque esto último, es de tener en cuenta, acarrearía otro inconveniente que sería la pérdida de puestos laborales.

 

Realidad compartida

San Nicolás es una ciudad que comparte la misma idiosincrasia que Pergamino: siempre contó con servicio público de pasajeros (no así Junín, por citar otro caso similar y cercano). Allí está Empresa Vercelli Hermanos S.A. (Evhsa), que también cubre el tramo interurbano hacia nuestra ciudad.

El día 9 marzo la firma comenzó con un paro en reclamo de la autorización para aumentar el precio del boleto. En ese contexto de tensión, el Concejo Deliberante trató el pedido, a propuesta del bloque oficialista. Pero la votación derivó en el rechazo al incremento, lo cual llevó al conflicto a un punto muerto. Al día siguiente, el gremio se movilizó por el centro de la ciudad para reclamar que la empresa cumpla sus obligaciones. Mientras tanto, miles de usuarios del transporte público de pasajeros se vieron gravemente perjudicados por tener que recurrir a otros medios de transporte, mucho más caros, para dirigirse al trabajo, la escuela, los centros de salud.  De hecho, los propios remiseros señalaban que la demanda había aumentado un 50 por ciento desde que comenzó el paro de colectivos.

La pregunta a responder es cuánto puede resistir la paciencia del usuario en un contexto económico que -precisamente- viene golpeando con fuerza a los sectores más humildes de la clase trabajadora. ¿Y si termina resultando peor el remedio que la enfermedad? Es decir, ¿y si no conceder el aumento deriva en una conflictividad mayor? En ese punto se encontró San Nicolás, donde además de Vercelli y las autoridades municipales, está participando activamente la UTA en defensa de los trabajadores ya que la firma no descartó despidos por la agobiante situación.

Finalemente, El paro de colectivos en San Nicolás se levantó recién el viernes al mediodía, tras 11 días sin servicio, luego de que el Concejo Deliberante aprobara el aumento tarifa, que pasará a costar 11,20 pesos.

 

La disyuntiva

Es en este punto de las consideraciones donde el vecino debe poner todas las cartas sobre la mesa, lo mismo las autoridades, para sopesar realidades: una, que todo ha aumentado y eso es fáctico. Y dos, que un poco de esfuerzo desde el bolsillo siempre será mejor que no tener servicio público de colectivos, cuando la “bajada de bandera” promedio de los remises está en el orden de los 30 pesos. En tanto, corresponde a las autoridades municipales, como concesionaria de las rutas, establecer controles tanto sobre la calidad del servicio y la eficiencia en la administración. Porque no se trata de salvar a empresas mal llevadas sino de procurar que la prestación sea un negocio viable para que persista, siempre en favor de los vecinos. Aunque la empresa, como tal, también tiene que ganar. 

 

La voz de La Nueva Perla

 

Consultado por LA OPINION sobre el actual estado del servicio, Oscar González, gerente de La Nueva Perla S.R.L. dijo que al día de hoy funcionan 22 coches divididos en cinco ramales, que recorren las calles de la ciudad, con  frecuencias de 15 a 17 minutos.

-¿Qué expectativas comerciales tienen en este momento, complicado para las Pymes y también para el bolsillo de la gente? Porque en momentos recesivos tal vez es cuando más gente recurre a los colectivos…

- La situación con respecto de los cuadros de tarifas está mal desde el año pasado, cuando no nos dieron el boleto a 12.60 pesos; ahí pedimos un aumento escalonado y nunca nos brindaron las soluciones que se solicitaron. En estas condiciones, los colectivos nuevos que muchas veces se exigen son imposibles de adquirir. Y esto pasa porque los concejales no cumplen con la solicitud, nadie dice que nos den un precio exagerado, pero tampoco que el boleto tenga un valor “político” ya que las evaluaciones se las entregamos con todo detallado, incluso previendo los aumentos salariales que se negocian para mejorar el ingreso de los trabajadores.

-¿De qué manera llegan los subsidios a la empresa por parte del Gobierno nacional?

- Estamos como todos los años recibiendo la compensación por parte del Estado, eso es una de las cuestiones que nos permite seguir adelante y ahora aguardamos para ver cómo sigue esta cuestión cuando se termine de cerrar la paritaria con el sector gremial. De todos modos los subsidios no están para compensar la totalidad de los salarios.

-¿Qué cantidad de boletos están cortando mensualmente?

- Estamos cortando un promedio de 170 mil boletos ponderados por mes, es decir que la evaluación se hace promediando a todos a un único valor de 10 pesos; para que se entienda hay que explicarle al vecino que un escolar que cuesta 3.30 pesos hay que sumarlo tres veces para llegar a un ponderado. 

Esto es el ponderado, y si vas a contar los ponderados, tenemos entre 22 y 25 mil personas discapacitados que utilizan los micros de la empresa, que tampoco es nada exagerado en cuanto a los días porque llevamos 1.000 viajes por día en promedio.

-¿Con qué frecuencia se llevan los colectivos a la Verificación Técnica Vehicular (VTV)? 

- La verificación se hace dos veces al año, y es obligatoria porque la misma está vinculada con los subsidios que entrega el Gobierno, en relación a esto cabe decir que si no mostramos las VTV al día y el seguro pago correspondiente nos suspenden el giro de la compensación que nos manda el Estado. 

-¿Cuántos empleados tiene La Nueva Perla y cómo están los márgenes de utilidad de la empresa?

- La empresa cuenta con 76 empleados y estamos teniendo márgenes a pérdidas en estos tiempos; más allá de esto decimos que La Nueva Perla trabaja todos los días pero no podemos invertir en nuevas unidades y esto es perjudicial para los pasajeros que no pueden tener un colectivo moderno como corresponde para viajar mejor.   

 

Breve síntesis de cifras

Según González, los ingresos mensuales por venta de pasajes ponderados son de 1.700.000 pesos. Tomando la escala salarial acordada por la UTA en 2016, aún vigente, el salario básico es de 21.000 pesos. Haciendo un promedio de 25.000 pesos por los 76 empleados, La Nueva Perla tiene en costo laboral estimado de 1.900.000 pesos por mes. Es decir, al contrastar ingresos genuinos contra el gasto básico (todavía no agregamos mantenimiento de unidades, amortización, insumos, reinversión y renta) ya es plausible que se trata de un negocio deficitario. Por ello, el subsidio estatal es una pata vital para estas empresas. Por ello y porque para el Estado termina siendo más eficiente concesionar y subsidiar que operar directamente la transportación pública para sus ciudadanos.

Estos números son groseros pero sirven para advertir el cuadro de situación y el rol que les cabe a los municipios cedentes y a los usuarios. Si los subsidios nacionales no aumentan, pero sí lo hacen los costos, las variables de ajuste que se pueden establecer a nivel local para la continuidad de las prestaciones son dos: o el Municipio autoriza un aumento de tarifa o se reduce el servicio, rescindiendo frecuencia, unidades y personal.

En este punto, suele pasar que el habitual usuario no quiera pagar más porque entiende que no hay motivos aparentes para el aumento: no hay nuevos colectivos, no están bien conservados los viejos, no ve inversión en rampas y máquinas dispensadoras de boletos. Pero lo cierto es que un aumento, coherente, por estas horas no tendría que ver con ello sino con propiciar la continuidad de un servicio que, aunque pueda parecer caro e ineficiente, es mejor que no tenerlo.

Fuera de todo lo dicho, como antes se mencionó: la presencia del Estado municipal como cedente y garante de una correcta administración de los números de la empresa es ineludible. Sin eficiencia no hay negocio viable, ni siquiera con una ponchada de subsidios que, al final, también provienen de nuestro bolsillo y se conciben para ayudar a quien merece ser ayudado.

Es importante que, aunque sea privada, La Nueva Perla sea clara con los números, de cara a las autoridades y a los ciudadanos. Y explicar, por ejemplo, cuáles son las razones para que el boleto en San Nicolás, aún con el reciente aumento, es más que baja que en Pergamino.

 

La entrevista con González fue previa al acuerdo tarifario en la vecina ciudad, así que esta duda no pudo ser planteada.