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Rafael Correa fue recibido por Gabriela Michetti y luego se reunió con Cristina Kirchner

Rafael Correa fue recibido por Gabriela Michetti en la Casa Rosada. (NA) Rafael Correa fue recibido por Gabriela Michetti en la Casa Rosada. (NA)

 

El presidente de Ecuador marcó diferencias con Macri sobre la situación de Venezuela, a la que no calificó como “dictadura” y agregó que “muchos brotes de violencia han venido de grupos perfectamente identificados de la oposición”.


Buenos Aires, (NA) - En su último viaje al exterior como presidente de Ecuador, Rafael Correa, visitó ayer la Casa Rosada, donde fue recibido por la vicepresidenta a cargo del Ejecutivo, Gabriela Michetti, aunque planteó allí diferencias con la visión argentina sobre la situación en Venezuela, y se reunió además en su domicilio con la exmandataria Cristina Kirchner.

En el tradicional Salón Blanco de la Casa Rosada, al que accedió luego de detenerse algunos minutos a observar la figura del expresidente Néstor Kirchner en el Salón de los Bustos, Correa reconoció que “es preocupante” la crisis política y social en el país caribeño, pero tomó distancia de la postura del presidente Mauricio Macri, que califica al gobierno de Nicolás Maduro como una “dictadura”.

“Respeto las opiniones ajenas, pero no las comparto en este caso, porque sí se ve una democracia. Muchos brotes de violencia han venido de grupos perfectamente identificados de la oposición. La violencia debe ser condenada venga de donde venga”, sostuvo el mandatario ecuatoriano.

En declaraciones a los periodistas acreditados en Casa Rosada, el titular del Palacio de Carondelet remarcó que “lo primero es que cese la violencia” en Venezuela, “lograr resolver los problemas por el diálogo y en el marco democrático”.

“Eso es lo que debemos impulsar todos los países de la región y del mundo. La situación debe resolverse por medio del diálogo y las vías democráticas, y por medio de elecciones también”, agregó tras su encuentro con Michetti en el despacho de la vicepresidenta y del que también participó el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

En su breve contacto con la prensa, Correa además aprovechó para cuestionar la “diferencia” en el tratamiento de la destitución de la brasileña Dilma Rousseff y la situación venezolana: se quejó de que el proceso de impeachment contra la referente del Partido de los Trabajadores (PT) “fue claramente ilegal, ilegítimo, antidemocrático, un golpe mediático, un golpe judicial, un golpe legislativo y gran parte de la región miró para otro lado”.

“El cariño es muy grande, acabar mi mandato con este viaje es una felicidad y sólo tengo palabras de gratitud para la Argentina”, remarcó, al tiempo que insistió en su deseo de que ambos países “profundicen los vínculos históricos”. Poco después de su paso por la Rosada, el presidente Correa visitó a Cristina Kirchner en su domicilio en el barrio porteño de Recoleta: “Fue una reunión privada de dos amigos”, señalaron fuentes del entorno de la expresidenta.

 

Doctor Honoris Causa 

Por la mañana, Correa había recibido el Título Doctor Honoris Causa de la Universidad de Quilmes, el número 15 en su carrera académica y política, y presentado allí su conferencia “Economía para el desarrollo: el caso ecuatoriano”.

El mandatario recibió la distinción “a nombre del pueblo ecuatoriano” de manos del rector de ese centro de altos estudios, Alejandro Villar, que argumentó que la decisión de reconocer con este título al jefe del Estado ecuatoriano respondió “tanto por su trayectoria como por su gestión de gobierno”.

 

Durante la conferencia de casi una hora, Correa exhibió estadísticas de la región y señaló: “No puede existir justicia social sin supremacía del talento humano sobre el capital. Para hablar de desarrollo hay que discutir sobre poder, primero está lo político y luego viene lo técnico”.