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Perfiles pergaminenses

Roberto Mario Reynaudi: una vida con el fútbol dentro y fuera de la cancha

Roberto Mario Reynaudi, un apasionado del fútbol. (LA OPINION) Roberto Mario Reynaudi, un apasionado del fútbol. (LA OPINION)

 

Recorrió varios clubes de Pergamino y la región en los que se destacó como wing derecho, logrando muchas satisfacciones y campeonatos. Ya retirado estimuló y apuntaló a sus hijos en sus carreras futbolísticas. Actualmente disfruta de reuniones junto a una legión de amigos con quienes revive los tiempos de gloria.

DE LA REDACCION. Nacido en 1950 en el viejo Hospital San José, Roberto Mario Reynaudi, que el 12 de febrero cumplirá 67 años, nos revela su vida, marcada por el fútbol, deporte que ejercitó en su niñez y juventud y que, ya de adulto, abrazó a través de sus hijos y de su fanatismo por el Club Atlético Independiente y su simpatía por el Barcelona.

“Al viejo hospital lo fundó el Dr. José Reynaudi; él era primo de mi abuelo”, recordó al comenzar el diálogo.

Roberto es hijo de José Alberto Reynaudi y de Irma Aidé Olivitto. “Mi padre, que era principal mayor de la Policía, falleció a los 55 años. Mi madre vive y la tengo alojada en un geriátrico”, contó al tiempo que agregó que tiene dos hermanos, Carlos Alberto -reconocido fotógrafo de nuestro medio- y Rosa, ama de casa.

Como muchos niños de nuestra ciudad de aquellos años, Reynaudi vivió una infancia rodeado de amigos y vecinos con los que compartía jornadas enteras jugando a la pelota imaginando, quizás, ser un crack del fútbol mundial.

“Me crié en Vicente López y Castelli, cerca del Club Argentino y fui a la Escuela Nº 17. El fútbol me gustó toda la vida y teníamos un potrero cerca de mi casa, así que vivía ahí todo el día -sostuvo-. A los 13 años comencé a jugar en las divisiones inferiores del Club Argentino y a los 15 ya lo hacía en primera”.

La humildad por aquellos años era una característica de los clubes de fútbol de barrio y Argentino no escapaba a esa modestia. “Los días de mucho frío nos hacían un mate cocido y nos daban botines ‘Sacachispa’ que los compartíamos entre varios jugadores -describió-. Jugué en la quinta y sexta división, y en cuarta estuve poco porque ya empecé a jugar en primera, pero logré un campeonato con esa división”.

Reynaudi recordó que Leiva, entonces director técnico de la primera división de fútbol, lo hizo debutar y le advirtió que lo iba a marcar José Rafael Castañares,  destacado defensor  de Tráfico’s Old Boys en esa época. “Después del debut compré el Diario y leí: ‘Una excepcional labor del debutante Reynaudi que fue un constante peligro para la valla de Tálamo’. Ese día hice un gol. Yo era wing (extremo) derecho y era muy rápido. Casi siempre jugué de siete pero a veces me ponían de nueve. Mi virtud era la velocidad y me encantaba el arco. Siempre estaba ‘abajo’ del arco”, dijo.

A los 19 años “Coco” Riera lo convocó para integrar la selección de fútbol de Pergamino. “Eran unos monstruos los que jugaban conmigo, pero necesitaban un wing derecho, así que me llevaron. Jugué con la ‘Liebre’ Corona, Doyen, Pisano y Rivero, entre otros”. 

Fue el comienzo de una carrera que duró 15 años y que lo llevó a recorrer la región aportando sus habilidades en diversos clubes.

“Nos vinieron a buscar de Boca de San Nicolás. Ahí jugué con Ezcurra, el ‘Piojo’ Fernández, ‘Fito’ Marilao, el ‘Petiso’ Mira y Fernández (del pueblo de Conesa), teníamos un equipazo y salimos campeones”, relató.

“Después de La Emilia vinieron a buscar cinco jugadores de Pergamino. Fuimos Yulita, el ‘Baby’ Colángelo, el ‘Mono’ Cantoni, ‘Taquín’ Paredes y yo. También salimos campeones”.

Eran épocas de gloria para Reynaudi que con sus 21 años se proyectaba para alcanzar las grandes ligas. Sin embargo, una dura lesión en su rodilla izquierda lo iba a condicionar en su exitosa carrera futbolística.

“De regreso a Pergamino, en un partido preparación un arquero me sacó la rodilla. Ahí empecé a tener problemas a tal punto que el médico me dijo que dejara el fútbol porque no iba a poder caminar, pero con la locura que tenía por el fútbol seguí jugando igual hasta los 30 años. Jugué en Juventud Obrera de Ocampo, en El Socorro, en Rojas y terminé mi carrera en Hunter. La rodilla se me inflamaba, así que si practicaba no podía jugar”.

A pesar del sabor amargo de haberse retirado aún joven, Reynaudi se siente satisfecho por lo logrado futbolísticamente. “Jugué con grandes jugadores de Pergamino y me hice la casa gracias al fútbol. Al club que iba le pedía ladrillos; al Club Compañía le pedí el techo, después me dieron las aberturas y así me la fui haciendo con lo poco que rasguñaba con el fútbol. En Rojas nos pagaban 50 pesos por partido y nos esperaban con asado. Nos gustaba ir a los clubes de la región porque nos daban plata y nos agasajaban. En Ocampo nos venía a buscar el ‘Colorado’ Santini y nos invitaba a comer asados y de esa forma no fallábamos nunca a las prácticas”.

 

La herencia futbolera

Reynaudi se casó en 1974 con María Luján Ferreyra (fallecida), con quien tuvo tres hijos: Patricia Carolina (41), Pablo Roberto (39) y Sebastián José (32).

“Conocí a mi mujer en el barrio. Ella tenía 15 años y yo 19. Estuvimos siempre juntos hasta su fallecimiento”, contó.

“Patricia vive en Rosario, es profesora de Educación Física y fue la que más lejos llegó con el fútbol, ya que jugó en la primera división del Club Rosario Central.

“Pablo jugó en la tercera especial de Douglas Haig. Lo llevé a probar a Independiente, pero Daniel García se lo llevó a la tercera especial de Douglas Haig donde salieron campeones. También jugó en Sports. Después lo llevé a Newell’s Old Boys, pero los empresarios lo metieron en Central Córdoba y, aunque andaba bien, la vida lo llevó por otros caminos y abandonó.

“Sebastián también andaba muy bien, era ligerísimo como yo, lo querían en San Lorenzo de Almagro, pero se lesionó la rodilla en cancha de Provincial. Estuvo un tiempo parado, hizo la recuperación, empezó a jugar y se lastimó la otra rodilla. En las inferiores jugó con Leandro “Tata” y Augusto Fernández y con el hijo del ‘Turco’  Omar Jorge”. 

Contrariamente a lo que le tocó vivir con su padre, Reynaudi acompañó a sus hijos en sus carreras futbolísticas. Yo anduve siempre atrás de ellos, sabía que les gustaba y tenían condiciones. Cuando yo jugué al fútbol mi viejo aparecía a las perdidas en la cancha para verme jugar, cuando lo veía me daba una alegría inmensa, por eso me juré no hacer lo mismo con mis hijos”, refiere.

Actualmente Reynaudi y sus dos hijos varones trabajan en Pardo Hogar. “Pablo fue el primero en entrar  -relató-. Trabaja ahí desde hace 17 años e  hizo entrar primero a Sebastián y después a mí. Yo trabajaba en OSE Seguridad y en 2006 ‘Fredy’ De Antoni necesitaba personal para la puerta, me hizo llamar por mi hijo y empecé el mismo día”.

Años antes, nuestro perfil de hoy se desempeñó como transportista durante 15 años en la empresa Eslabón; luego tuvo un emprendimiento comercial durante 12 años.

Reynaudi también cuenta con tres nietos: Fausto (18), Tadeo (15) y Justino (12). “Los tres juegan al basquetbol en Sports, pero el más chico se largó a jugar al fútbol en Gimnasia y Esgrima, y anda muy bien”, aseguró esperanzado.

Como todo jugador con un buen pasado futbolístico en su club de barrio, Reynaudi también se desempeñó como director técnico. “Tuve a cargo a la quinta y a la cuarta división del Club Argentino”, mencionó.

 

Fotografías del pasado

Roberto Reynaudi atesora fotografías sueltas, en su gran mayoría en blanco y negro, que exhibe cada vez que entabla una conversación sobre fútbol. En ese amplio recorrido recuerda nombres de muchos futbolistas con quienes compartió equipos. La primera en seleccionar es la del equipo de Boca de San Nicolás con el que logró un campeonato: “jugaban Torrealba, Colángelo, Mir, Ezcurra, Marilao y Fernández”. 

Otra instantánea que señala es la del equipo de Manuel Ocampo. “Ahí jugué con los tres hermanos Ermini: ‘Kali’, ‘Cuqui’ y Daniel; también estaban Díaz, Fierro, ‘Loren’ Castañares y Dumas”. 

Otro de los planteles que recordó en una imagen es el del Club Compañía de 1972: “jugaban el ‘Alemán’ Holcauzas, Raúl Rivero, Calvet, Antonetti (el padre  del técnico), Diego Oller, Edgar Díaz, ‘Chincho’ López, ‘Cacho’ Rubielo (técnico), ‘Pajarito’ Rossi, ‘Pekinés’ Mansilla, Santos Iglesias, Costa, Bustamante y el ‘Laucha’ Peralta”.  

También mencionó al equipo de El Socorro: “Raúl Burgueño (masajista), ‘Gringo’ Demitta, Eduardo Bufe, Antonio Caniglia, Magnelli, ‘Biyú’ Moreno, Cancino, ‘Maní’ Molinari y ‘Loren’ Castañares”.

El fútbol no sólo deja buenos recuerdos de lo logrado dentro del campo de juego, sino también un abanico de amigos con los que, con el transcurso de los años, reviven los tiempos de gloria y disfrutan de los asados y la pesca. “Tenemos un reencuentro de jugadores donde nos reunimos cada tanto -mencionó señalando otra fotografía-. Nos juntamos en La Emilia, San Nicolás, Santa Teresa y Peyrano. El otro día lo hicimos en El Carrito y estuvo como invitado Oscar Baquela, que jugó en el Club Lucini”.

De su álbum fotográfico no podían faltar astros futbolísticos, incluso de Independiente, el club de sus amores. Reynaudi aparece posando junto a Ricardo Bochini, el “Negro” Trelles, y “Mostaza” Merlo, entre otros. 

 

Colofón

En su balance, Roberto Reynaudi no sólo se siente conforme por su carrera futbolística, sino que destaca su tarea como padre. “Gracias a Dios mis hijos salieron buenos pibes, eso es lo principal. Siempre anduve detrás de ellos y los apoyé. Cuando les aconsejé a hacer deporte los acompañé”.

 

El fútbol despierta pasiones y Reynaudi sabe mucho de esto. Lo vivió dentro de la cancha como futbolista, y fuera de los campos de juego como entrenador y como padre. Hoy lo disfruta como espectador. “Me siento a ver cualquier partido por televisión, no importa quién juegue, porque en esencia me encanta el fútbol como deporte”, concluyó.