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Renunció Thomas Shannon, un peso pesado del gobierno de Estados Unidos

Thomas Shannon, renunció porque, explicó, necesita “un descanso”. (AFP) Thomas Shannon, renunció porque, explicó, necesita “un descanso”. (AFP)

 

“Decidí que es tiempo de tomarme un descanso. Treinta y cinco años es mucho tiempo. Di una buena pelea”, aseguró ayer por la tarde en una entrevista con la cadena CNN en su oficina el veterano y reconocido diplomático.


WASHINGTON (TELAM) - El mismo día que el secretario de Estado, Rex Tillerson, comienza su primera gira por América latina, el especialista con más experiencia en la región y el número tres de su cartera, Thomas Shannon, renunció porque, explicó, necesita “un descanso”.

“Decidí que es tiempo de tomarme un descanso. Treinta y cinco años es mucho tiempo. Di una buena pelea”, aseguró en una entrevista con la cadena CNN en su oficina el veterano diplomático, quien en los últimos tiempos fue el hombre clave de Washington para intentar abrir un diálogo con Venezuela.

En febrero de 2016 y tras 32 años de carrera diplomática, el entonces presidente Barack Obama lo nombró como subsecretario de Asuntos Políticos del departamento, el tercer cargo en la jerarquía de la cartera. 

Luego, tras la victoria electoral de Donald Trump, se convirtió en el único funcionario de la cúpula del Departamento de Estado que no renunció a su cargo y permitió la transición. Llegó inclusive a dirigir la cartera durante dos semanas hasta que el flamante mandatario nominó a Tillerson.

“Cuando tomé este trabajo, sabía que sería el sobreviviente designado”, bromeó Shannon hace casi dos años, cuando Obama comenzaba a preparar su salida de la Casa Blanca. 

“Además de ayudar al gobierno de Obama a llegar hasta el final, sabía que mi trabajo también sería ayudar a esta institución a navegar la transición política y cruzar el río. Y una vez que cruzamos el río, ayudar a esta institución -la cancillería- a ser receptiva del nuevo liderazgo electo”, agregó por entonces el funcionario. 

Shannon le había prometido a Tillerson que solo se quedaría un año y ayer cumplió con su palabra. 

“Una experiencia de 35 años no es algo que se pueda reemplazar en una noche”, lamentó el secretario de Estado, Tillerson, que apareció de manera inesperada mientras CNN entrevistaba al funcionario.

Tillerson había calificado a Shannon como “una enciclopedia viviente”, especialmente para todos los temas vinculados para América latina, la región en la que se especializó a lo largo de su carrera. Ni bien ingresó al Departamento de Estado, en 1984, pasó dos años como oficial en la embajada en Guatemala. 

Más tarde, fue consejero político en la embajada en Venezuela, un puesto que le serviría años después para representar a su país en un delicado diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, en uno de los tantos picos de violencia política que atravesó la nación sudamericana en los últimos tiempos. 

En 2005, George W. Bush lo nombró secretario de Estado adjunto para Latinoamérica y durante cuatro años, hasta la asunción de Obama, fue el referente máximo del país para la región. En este período, demostró ser un diplomático más efectivo y dialoguista, que su antecesor, Roger Noriega. 

 

Lejos de hacerlo a un costado, Obama lo nombró en el estratégico puesto de embajador en Brasil, un cargo que ocupó hasta que el mismo presidente lo llamó de vuelta a Washington para ser el número tres de la diplomacia y, como él mismo dijo, ayudar a la transición. Pese a que Shannon ya había avisado que se iría en 2018 y que ayer le prometió a Tillerson que se quedaría hasta que encuentren un reemplazo, según informó la cartera, la salida del veterano especialista en América latina sigue un patrón de vaciamiento del Departamento de Estado que comenzó cuando Trump ganó las elecciones y que continúa en la actualidad.