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El presidente catalán suspendió la declaración de independencia

Carles Puidgemont declaró la independencia y luego la suspendió. (NA) Carles Puidgemont declaró la independencia y luego la suspendió. (NA)

En juego está el futuro de un territorio estratégico para España, con una superficie similar a la de Bélgica, con un 16% de su población y un 19% de su Producto Interior Bruto. Desde Madrid no piensan quedarse de brazos cruzados.


BARCELONA (AFP-NA) - El presidente catalán Carles Puigdemont declaró la independencia de Cataluña y a continuación la suspendió, en una confusa y tensa jornada, con el objetivo de negociarla con el gobierno español, que lo rechazó de pleno.

“Constituimos la República catalana como Estado independiente y soberano”, se lee en el texto firmado por Puigdemont y los otros 71 diputados independentistas tras un histórico y ambiguo debate parlamentario.

Desde Madrid, la respuesta fue tajante: Puigdemont “no sabe dónde está, a dónde va ni con quién quiere ir”, denunció la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, anunciando un consejo de ministros extraordinario.

En juego está el futuro de un territorio estratégico para España, con una superficie similar a la de Bélgica, con un 16% de su población y un 19% de su Producto Interior Bruto. Y desde Madrid no piensan quedarse de brazos cruzados.

El objetivo de la reunión del gobierno conservador de Mariano Rajoy será “abordar los próximos pasos” a tomar, para luego comparecer ante el Congreso, explicó la vicepresidenta.

Sobre la mesa, el gobierno tiene la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que prevé la suspensión del autogobierno de Cataluña, restaurado tras la dictadura de Francisco Franco (1939- 1975), o incluso decretar un estado de emergencia, pero podría optar por una serie de medidas menos alarmantes.

Atrapado entre las llamadas internacionales al diálogo y la presión de los independentistas más radicales, Puigdemont anunció en el parlamento que asumía “el mandato de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”.

Pero acto seguido, con rostro serio, pidió que “el parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia con tal de que en las próximas semanas emprendamos un diálogo”.

Justo antes de la sesión, que despertó expectación en toda Europa, Puigdemont recibió llamadas de mediadores internacionales que le obligaron a retrasar el debate, afirmó una fuente del gobierno regional.

En un inicio, la comparecencia debía servir para aplicar el resultado del referendo inconstitucional de autodeterminación del 1º de octubre: una victoria del sí con el 90% de los votos, pero con una participación de apenas el 43% del censo de esta región de 7,5 millones de habitantes.

La independencia no suscita unanimidad en Cataluña, que está dividida en mitades casi iguales en torno a la cuestión, pero la mayoría de los catalanes quieren un referéndum para decidirlo, y Madrid se opone esgrimiendo la Constitución.

 

Oportunidad perdida

Los socios del gobierno independentista, el partido de extrema izquierda de la CUP cuyos 10 diputados son claves, reprocharon a Puigdemont que se había perdido una oportunidad.

“Teníamos una sesión supuestamente de proclamación de la república que ha terminado siendo una sesión de confusión alrededor de si hemos proclamado o no la hemos proclamado”, dijo Quim Arrufat, portavoz de la CUP.

Según esta formación, Puigdemont decidió a última hora no proclamar la república a raíz de la presión internacional, generando discrepancias en la coalición independentista, donde conviven conservadores, democristianos, progresistas y radicales de izquierdas.

El gobierno español había pedido horas antes a Puigdemont que no hiciera nada “irreversible” y desistiera de agravar la crisis política que vive España, la peor de su era democrática moderna, una demanda a la que se sumaron voces europeas.

Símbolo de la tensión, el parlamento se convirtió en un fortín.  El parque donde se encuentra fue cerrado al público, con numerosas vallas protegiendo las entradas, mientras helicópteros y furgones policiales rondaban su alrededor.

 

E.P. C