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Editorial

Tantos años de ir devorándose a la Argentina de a bocados

La relación impropia entre política, Justicia, gremios y empresas en la Argentina va desnudando una enorme trama de corrupción de la que ha surgido más de un megamillonario.

Y da vergüenza ajena y tristeza darnos cuenta de que estas fortunas mal habidas no son nuevas, se fueron amasando en 10, 20 y hasta más años, sin que ningún mecanismo de control se haya activado y por tanto el delito haya permanecido en desarrollo por décadas. Tampoco es que sean los cuatro o cinco que han salido a la luz sino que por el contrario debemos suponer que estos son algunos, tal vez los más desprejuiciados y obscenos en el uso del dinero, de muchos más.

El último en caer en las redes de una Justicia que se ha despertado tras años de letargo es un personaje de bajo perfil: Marcelo Balcedo, gremialista de porteros de escuela, empresario de medios (diario Hoy y Radio Hoy en La Plata) y multimillonario, al fin fue detenido en Uruguay.

El juez federal Ernesto Kreplak dispuso ahora congelar las cuentas bancarias del acusado y de su mano derecha Mauricio Yebra y del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (Soeme) en el ámbito de la causa en la que se investiga operaciones de lavado de dinero por un monto superior a los 80 millones de pesos ocurridos entre 2012 y 2013.

Sin embargo, difícilmente esta actividad se haya circunscripto a dos años y, por el dispendio de dinero que vimos, tampoco sea procedente exclusivamente del Sindicato. Mucho menos de los medios, por más exitosos que sean; en LA OPINION conocemos el “paño” y sabemos hasta dónde puede dar una expresa periodística.
Por lo pronto, las acciones judiciales que derivaron en la detención son las detalladas, pero las denuncias en La Plata contra este personaje son mucho más antiguas: por extorsión en 2005 (el Gobernador Felipe Solá y un número importante de diputados); pese a muchos informes de actividades sospechosas que jamás fueron tenidas en cuenta, la primera alerta que se atendió fue dada a partir de un informe de la Afip sobre un retiro bancario de unos 53 millones de pesos en efectivo realizado entre 2012 y 2013. Fue para sacar esos 80 millones de pesos.

La decisión a tomar ahora la intervención del sindicato y bloquear las cuentas es para evitar que se realicen movimientos de fondos.

Balcedo, secretario general de Seome, y su esposa, Paola Fiege, fueron detenidos en su mansión “El Gran Chaparral”, en la localidad de Piriápolis, Uruguay, y se le secuestraron tres armas de guerra, 500.000 dólares en efectivo y 14 vehículos de alta gama valuados en más de dos millones de dólares, entre ellos, un Mercedes-Benz edición McLaren, una Ferrari, un Camaro y un Porsche.

La realidad es que además de que se han robado más que fondos del sindicato; estamos frente a una cantidad de millones de dólares que exceden ampliamente lo que puede generar un gremio en funciones e incluso los eventuales dividendos de los medios de prensa que posee Balcedo. Cabe señalar que el diario es de circulación gratuita y exhibe escasa publicidad en sus páginas. No ha sido fuente de riquezas sino que ha funcionado para Balcedo precisamente como un medio para otros fines que sí son más lucrativos: extorsión y presión.

Kreplak está convencido de que en realidad lideraba una red de lavado de dinero en la que participaban su esposa, su secretario privado y socio que al fin se entregó a la Justicia, y otras personas cuyo rol aún no fue relevado. La chacra en la que fue detenido en Piriápolis vale varios millones de dólares y está claramente armada como un bunker lujoso al estilo jefe de narcotráfico.

De hecho, entre agosto y diciembre de 2017 el titular de Soeme había realizado 10 viajes a Uruguay. Además, entre el 9 de febrero de 1995 y el 20 de diciembre, el hombre utilizó su documento de identidad para realizar 405 trámites migratorios habilitados.

Incluso tanto él como su mujer tramitaron oportunamente la ciudadanía uruguaya y vivían más allá que en la Argentina; él viajaba a La Plata solo a los efectos de recaudar de sus negocios. Otro aspecto denostable de nuestra dirigencia, el de ocupar sillas y no cumplir funciones, aunque ahora quede en un segundo plano ante tamañas revelaciones.

Ante el pedido de nuestro país y la participación de Interpol, la Justicia de Uruguay dictó por 30 días la prisión preventiva a Balcedo y su esposa a la espera de que se realicen los trámites para su extradición a la Argentina. Claramente, al vecino país no le interesa el origen del dinero que allí se invierte.

Juan Fagúndez, que oficia de abogado defensor de Balcedo, argumentó que el patrimonio del sindicalista fue a partir de sus 11 años a cargo de empresas periodísticas. Algo que, a todas luces, es imposible. Y negó vínculos con la banda de narcotraficantes conocida como Los Monos, que tiene su base en Rosario. Este vínculo se investiga luego de que se conociera que esta banda de narcos utilizaba automóviles de Balcedo. Curioso por lo menos.

En Uruguay se analiza si se lo envía o no a la Argentina en base a cuestiones técnicas, que es donde hace hincapié la defensa del sindicalista, como ver si el delito es tal en los dos países. Los tributos argentinos no son los mismos que los uruguayos, de modo que si evadió un tributo que no tiene equivalente en Uruguay se pedirá que no se lo extradite.

Al momento de la detención, Balcedo -que parece no haberse privado de nada- tenía en su poder un arsenal de armas y casi medio millón de dólares en efectivo, además de llaves de cinco cajas de seguridad que el sindicalista tiene en tres instituciones financieras de Montevideo y Punta del Este, y una carta, escrita a mano, que detallaba el dinero que hay en cada uno de ellos. Según esa nota, son 7 millones de dólares. Además de las llaves de los cofres, la Policía se incautó de los teléfonos celulares del sindicalista, siete coches de alta gama y las armas de guerra que Balcedo ingresó al país de forma ilegal.

Los efectivos también se incautaron de los documentos del avión Gulfstream G-IV de matrícula norteamericana, que el dirigente gremial alquilaba con opción a compra (leasing) por 60.000 dólares por mes.

Si bien para cualquier ciudadano de este país está muy claro que semejante cantidad de dinero no proviene de sus negocios privados, tampoco es adjudicable a lo que pueda sacar de la lata de su actividad sindical. No obstante ello, en el gremio hizo lo suyo para mantener su exuberante estilo de vida: desde afiliaciones compulsivas al Soeme hasta extorsiones a escuelas para que hagan “aportes solidarios” al gremio, al mejor estilo “Pata” Medina, hoy también detenido.

Molesta, enerva y duele que nada funcione con estos personajes y se deje sin más crecer el monstruo. Porque esto no fue de la noche a la mañana. Todo el peso de la ley, que es cada vez más oprobioso con el fin de erradicar la evasión, solo recae en el ciudadano honesto, en el que sistemáticamente y sin que nadie lo corra por detrás, cumple día a día con impuestos, tasas, declaraciones juradas.  Mientras a cualquier vecino de a pie para adquirir una propiedad le estudian hasta las monedas del chanchito que tiene en la cocina y debe justificar el origen de cada peso, cuando por cada dólar que se invierte hay que por poco firmar un testamento, cuando a dos días de pasado el vencimiento Afip manda una notificación al pequeño empresario, vemos que, como si fuese una realidad paralela, a otros nada los detiene.  No saltan alertas de operaciones sospechosas, o sí, y alguien las ignora por algún motivo. En este caso de Balcedo, sus medios eran la herramienta para la extorsión. Porque ante las fallas del sistema, también hubo denuncias directas pero curiosamente no tuvieron curso, lo que indica que había presión de por medio y lo que ya sabemos: la política y la Justicia le daban una cobertura enorme. Tanto que ahora no será tan sencillo como parece destejer esta tela de araña donde hasta la nacionalidad uruguaya jugará su papel.

Por eso decimos que este escándalo nos genera vergüenza ajena y tristeza, tantos años de ir devorándose a la Argentina de a bocados.