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Editorial

Sacar a los parientes del Estado, un gesto a media agua

Al fin, son solo 12 los parientes de ministros obligados a dejar su puesto antes del 28 de este mes, una vez que se analizó la letra chica del decreto antinepotismo del presidente Macri. Hay al menos otros siete casos relevantes dentro del gabinete que no fueron alcanzados por la norma y si contamos a los que existen en descentralizadas y el Parlamento el número llega a cuarenta.

En definitiva esta decisión que como gesto tiene una interesante carga simbólica, fue tomada al solo fin de salir lo más rápidamente posible del barro en que el ministro Jorge Triacca metió al Gobierno, tras el traspié con su empleada doméstica y lo que es peor, por haber tomado al sindicato Somu como un espacio para colocar como empleados a militantes y amigos, no solo del funcionario sino de varios más.

Por eso quienes presentaron su renuncia inmediata fueron los cuatro familiares del titular de la cartera Trabajo, Jorge Triaca. Su esposa, su cuñado y dos de sus hermanas se vieron forzados a irse por un decreto, mostrando que el ministro era uno de los más abusivos para nombrar parientes. 

Para algunos familiares de ministros, la renuncia al Estado fue inmediata. Otros aún preparan su retirada. Pero muchos parientes de altos funcionarios de Cambiemos se quedarán en la función, al no quedar alcanzados por la letra chica del decreto, como dijimos, cuyo espíritu es evitar el nepotismo. Y dicho sea de paso, aclarar que cuando se toman decisiones espasmódicas como esta, terminan pagando muchos justos por algunos pecadores. 

Para poner blanco sobre negro, el decreto 93/2018 que firmó Mauricio Macri, no alcanza a muchos familiares de altos funcionarios. Primos y tíos de importantes ministros se quedarán en el Gobierno por no tener parentesco directo. También lo harán aquellos considerados de carrera. Algunas figuras claves del gabinete eximieron a sus familiares por no tener rango ministerial.

Ana Frigerio, hermana de Rogelio Frigerio , se quedará en la función pública a pesar de tener un vínculo familiar de segundo grado con el ministro del Interior. Coordinadora en Cascos Blancos, es considerada una funcionaria de carrera. El decreto dispone que “quedan exceptuadas las personas designadas por concurso o que cuenten con estabilidad en el cargo”. “Ana esta desde hace 25 años en Cancillería”, justificaron cerca de Frigerio. Tampoco renunciará Mario Frigerio, tío del ministro, que el año pasado fue nombrado subsecretario de Investigación, Desarrollo y Producción en el Ministerio de Defensa. Está exento porque el decreto alcanza los vínculos de parentesco “tanto en línea recta como en línea colateral hasta el segundo grado”.

Entre los primos que se quedarán figura Cecilia Stanley, prima de la ministra de Desarrollo Social, que fue nombrada jefa de Gabinete de Asesores en esa cartera. 

Dos importantes miembros del gabinete tienen familiares directos nombrados en el Estado, pero no hicieron movimientos por su rango en el organigrama. Soledad Alonso, hermana de la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, es empleada de la Secretaría General de Presidencia. “No va a renunciar porque el titular de la OA no está alcanzado por la norma”, señalaron desde el organismo de control. José Torello, jefe de asesores del presidente, tiene a un hijo y a un hermano con puestos en la Anses. “Será una decisión personal, porque yo no soy ministro”, explicó el funcionario.

En fin que el gesto, por necesario que sea, tampoco fue al hueso si vemos cómo muchos parientes al fin se quedan en el Estado y ojalá estén en niveles de eficiencia para hacerlo, porque de eso se trata en definitiva. Más que la sangre que llevan nos debiera importar si están a la altura del cargo en el que se los nombra. 

Pero a la par de los que se quedan, varios funcionarios preparan su retirada del Estado. Como Juan Pablo Alvarez Echagüe, cuñado de Guillermo Dietrich, que lo había nombrado al frente del Instituto Argentino de Transporte. Lo mismo ocurre con Juan Diego Etchevehere, hermano del ministro de Agroindustria, que dejará su puesto como delegado del Enacom en Entre Ríos, que ocupa desde hace un año y medio. La media hermana del secretario de Presidencia, Elena Bordeu, hoy trabaja en Jefatura de Gabinete y deberá irse antes de fin de mes. Otro hermano que da un paso al costado es Andrés Peña, hermano del jefe de Gabinete, que debió renunciar a la Subsecretaría de Desarrollo Institucional Productivo.

El padre del jefe de Gabinete, Félix Peña, renunció como asesor ad honorem del Consejo de la Producción. “No cobraba un sueldo del Estado y no tenía cargo político”, señalaron desde Casa Rosada. En este caso es una exageración haberlo hecho renunciar a un cargo por el que no cobra salario alguno y que además solo asesora. 

En la última semana renunciaron dos hijos de ministros: Francisco Langieri, hijo de Patricia Bullrich y funcionario de Modernización, y Matías Santos, nombrado jefe de asesores en el Ministerio de Turismo, que conduce su padre. Y Rodrigo de Loredo, yerno de Aguad, deberá dejar la presidencia de la empresa estatal Arsat, que meses atrás dependía de su suegro.

En fin que en este juego de hijos y entenados, quizá se perjudicaron buenos funcionarios por el parentesco y al fin el gesto quedó a mitad de camino. Lamentablemente Jorge Triacca que es en realidad el que se debió haber ido del Ministerio de Trabajo que es lo que reclamaba la ciudadanía, sigue en su cargo y, en cambio, muchos debieron partir quizá sin merecerlo.