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Editorial

Muchas estrategias judiciales pero no se aclara nada

 

El lunes se presentaron Máximo y Florencia Kirchner y ayer martes (en medio de la marcha de la CGT) la expresidenta Cristina Kirchner en los tribunales de Comodoro Py, adonde habían sido citados en la causa Los Sauces, que instruye el juez federal Claudio Bonadio. Una noticia que se va repitiendo a medida que este y otros expedientes van avanzando, en la búsqueda de hechos ilícitos a comprobar. La indagatoria, es importante refrescarlo, es un acto procesal de defensa para los imputados, que tienen el derecho constitucional de no declarar. Y, precisamente, en el caso de la exmandataria y sus hijos, los tres presentaron escritos y se negaron a contestar preguntas, de modo que transforman un acto que bien podrá servir para aclarar la causa, en una formalidad. Si bien está a derecho, es una estrategia que no hace más que seguir dilatando los expedientes y por otro lado, se contradice con lo que se declama respecto de un deseo de que la Justicia investigue y esclarezca lo antes posible.

Para quienes no lo tengan presente, la causa Los Sauces se sustenta en la sospecha de que este hotel -propiedad del matrimonio Kirch-ner- era “alquilado” por Lázaro Báez para encubrir “retornos” de la obra pública en el sur del país, que es donde el empresario efectuó la mayoría de los trabajos. Esta causa tiene otra espejo que es la que se ha dado en llamar Hotesur, ya que se utilizó presumiblemente la misma mecánica.

La verdad es que mientras las denuncias se van investigando -actividad para la que hubo que esperar que Cristina ya no fuese presidente, lo que no es un dato menor, porque demuestra que la Justicia Federal actúa solo cuando se ha dejado el poder y no antes- actitudes como la de la Cristina y sus hijos se presentan como una amenaza de que estos procesos van a durar años. Son recursos legales pero que en este caso son claramente aprovechados por la exmandataria para victimizarse en lugar de accionar como corresponde, ofreciendo a la Justicia los elementos necesarios para demostrar que “no hubo delito alguno”, como afirmó en el escrito que presentó en tribunales. Si es así, ¿por qué no facilitar los pasos? 

No se ignora tampoco que Bonadio y Cristina tienen un conflicto personal hace años; ella lo llamó “juez pistolero” en una de sus extensas cadenas nacionales y el magistrado parece empedernido buscador de procesamientos a los Kirchner, lo que surgió en la causa “dólar futuro” donde en una resolución forzada procesó a la expresidenta: “Como cualquier persona tengo derecho a ser juzgada por un juez imparcial, circunstancia que ni remotamente reúne el magistrado a cargo de esta causa, como es de público y notorio”, dijo la exmandataria en su escrito.

Sin embargo la causa Los Sauces es otra cosa. En principio porque hay pruebas a la vista de las irregularidades cometidas, que la exmandataria en lugar de aclarar presenta escritos que explican políticamente la situación, pero no legalmente. 

Para entender en qué posición se ha puesto Cristina, basta este párrafo de su declaración que transcribimos textual, porque los comentarios huelgan. Comenzaron a leerle los derechos, Cristina irónica: “¿Mis derechos, tengo derechos?”, le preguntó al secretario de Bonadio que le tomaba declaración en ese momento. 

-“¿Cuáles son sus ingresos?” 

- La pensión por expresidente. 

- ¿De cuánto es la pensión por expresidente? 

- Pregúntele a Bonadio que me la embargó. 

La estrategia de Cristina es claramente mostrarse como una víctima de sectores de la Justicia que tienen interés en perjudicarla, donde incluye también al Gobierno de Mauricio Macri como autor intelectual de la supuesta persecución.  De allí la estrategia de no hablar sino a través de escritos, dejando que las dudas floten en el ambiente, sin aclarar concretamente lo que se le imputa cada quién piense lo que quiera respecto de los niveles de corrupción de su gestión. De este modo la sociedad se divide entre quienes pretenden que la Justicia avance y quienes piensan que la expresidenta es una víctima de sus sucesores. Pero entre medio, en esta sociedad tan volátil en sus pretensiones, también logra un raro tipo de adhesión, ya conocido entre nosotros: la de “está bien, robaron, pero yo vivía mejor”. Con total desprejuicio por la institucionalidad, por las consecuencias de esos robos, o por lo que implicaría en este momento y a futuro activar artificialmente el consumo interno, como se hizo en los últimos años de kirchnerismo. 

Desde este punto de vista, la estrategia elegida parece darle algún resultado para mantener un núcleo duro que la sigue y otro que la criticaba pero ahora se inclina a decidir por su situación de bolsillo. Con esta táctica de victimización ingresa también el juego de “yo quizá, pero usted también” en términos de corrupción, buscando igualar a la baja sus causas con las que ya va teniendo el Gobierno, como sucede, por ejemplo con el Correo Argentino, los Panamá Papers o el affaire de MacAir. Esta suerte de hacer tabla rasa, afirmando que su gestión es igual o más corrupta enoja sobre manera a Mauricio Macri que, desde que asumió puso una alta vara respecto de estas cuestiones, sobre todo para diferenciarse del Gobierno anterior. Sin embargo la aparición de estos conflictos en la nueva gestión son también aprovechados para que, al fin, si algo salpica, sea para todos lados. Y aquí entra en juego este recurso hipócrita del que hablábamos en nuestro editorial del sábado, cuando los argentinos -entre ellos nosotros, los pergaminenses- pretendemos una eximición de culpas porque el de al lado hace lo mismo, solo que no fue “pescado”.

Ciertamente que llegado a este punto, la aclaración en Comodoro Py de la exmandataria sobre las causas que pesan en su contra sería el camino indicado, si es que como ella afirma no ha cometido ningún delito, de lo contrario. Todo lo demás, que es lo que vemos, es estrategia judicial y política, porque con la presentación de escritos sin posibilidades de preguntas, en definitiva, nada se transparenta y todo se dilata. Quizás, es de sospechar, sea esta la mejor defensa que ha encontrado para atravesar por las denuncias que la tienen como protagonista.