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Editorial

Moyano, la nueva contracara del macrismo

Con una Cristina más retirada de la centralidad política, el Gobierno logra rápidamente una nueva figura con quién contraponerse para fidelizar votos, en un momento en que no puede apelar a un estado de bienestar de las clases medias.

Las declaraciones de Hugo Moyano, quien aventuró que al Gobierno "le queda poco tiempo" y que "está fracasando" en su gestión, no hicieron más que unir a todo el oficialismo en defensa de la administración de Mauricio Macri . Funcionarios y legisladores de Cambiemos, acusaron al jefe del gremio de los camioneros de pretender "extorsionar" al macrismo y desestabilizarlo para zafar de las denuncias judiciales en su contra.

Macri en esto ha resultado un buen alumno de Néstor Kirchner, quién siempre tenía un enemigo en la manga para confrontar. En este caso aunque Moyano no logre la potencialidad de Cristina en términos de grieta, bien puede ser la contrafigura ideal para sus votantes, el empresariado y todas las líneas del círculo rojo. Quienes toleraban la relación Moyano-Macri durante años porque sabían que en su momento convenían para enfrentar al kirchnerismo. Hoy el camionero se ha vuelto un obstáculo al modelo que pretende impulsar el oficialismo y el choque resultó inevitable.

Es claro que los dichos de Moyano no pudieron llegar en mejor momento para el oficialismo, por la caída del presidente en las encuestas. Tanto que en la Casa Rosada creen que estas declaraciones y la convocatoria a una movilización para el próximo 22, a la que se sumará el kirchnerismo, le serán funcionales al oficialismo para reinstalar la polarización y recuperar imagen positiva. 

La confrontación entre Moyano y el Gobierno va escalando con el paso de los días y ya no parece tener retorno. Moyano les dice a la cara que el macrismo está fracasando en sus políticas y las réplicas del oficialismo no tardaron en llegar.

Se anotaron todos para refutar a Moyano, desde el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne a un coro de críticas que sumó a Marcos Peña y a la plana mayor del radicalismo.

Peña fue al hueso de la teoría que pretende imponer el macrismo: "Si piensa que una marcha condiciona la acción de la Justicia, es un error". El jefe de la UCR, Alfredo Cornejo espetó: "La construcción de una economía sana es responsabilidad de toda la dirigencia, incluida la sindical. Sin embargo, con dirigentes como Moyano difícilmente cumplamos ese objetivo”. El jefe del interbloque de diputados de Cambiemos, Mario Negri , también criticó con dureza a Moyano. "Estamos en un punto de inflexión en la Argentina; algunos pretenden hacerse un lifting y borrar el pasado pensando que con eso la sociedad los va a ver distintos”. Desde la Coalición Cívica, la presidenta del partido, Maricel Etchecoin, advirtió que Moyano, "sin la garantía política de impunidad de la que gozó durante años", pretende "llevar puesto" a todo el sindicalismo. "No duda en actuar como un golpista para evitar dar explicaciones a la Justicia", acusó.

Los dichos de Peña decimos que van al hueso porque el jefe de los camioneros afronta distintas causas en los tribunales. Una de las más sensibles es la que investiga operaciones sospechosas entre el sindicato de camioneros y el holding de empresas que administran su esposa, Liliana Zulet, y dos hijastros. Y el interrogante que plantea el macrismo es ¿si Moyano no tuviese hoy estas causas judiciales habría convocado a esta marcha? Es contrafáctico responder esa pregunta, pero vamos a arriesgarnos a opinar que es poco probable.

Sin embargo otros gremios han decidido sumarse porque sienten que va a ser una marcha enorme y quieren demostrar al Gobierno su descontento, aun cuando eventualmente Moyano pueda sacar alguna ventaja, como explicó el “Poyo” Sobrero, un sindicalista insospechado de apoyar al camionero, pero que va a la marcha, así como tantos otros, docentes, estatales. Saben, al fin, que un acto organizado por camioneros tiene garantizada una base muy importante de presentismo.

Como es público “los Gordos” (empleados de comercio, metalúrgicos, colectiveros) no apoyan la marcha porque tienen puentes tendidos con el macrismo y no quieren dinamitarlos, son gremios que históricamente han sido oficialistas de todos los gobiernos, de modo que no es una novedad de estos tiempos.

Tanto el PJ como el kirchnerismo salieron a apoyar la marcha del 22, aunque muy pocos dirigentes salieron públicamente a opinar, porque no quieren quedar pegados al macrismo contra los gremios, ni a Moyano, por las dudas que avance más la Justicia. Una de las excepciones en el peronismo fue el diputado nacional Diego Bossio quien sin embargo evitó transmitir una condena al líder camionero y ubicó la polémica en el escenario de un conflicto personal entre Moyano y el presidente Macri. "El 17 de octubre de 2015 compartieron una foto con motivo de la inauguración de una estatua de Perón en una plaza porteña. Entonces, hay una confianza y un diálogo previo que ameritan que este conflicto se procese de otro modo", recordó el diputado. En el mismo sentido, añadió: "Le recomendamos al presidente Macri que pare la pelota y ponga los problemas de la gente por delante, así podemos empezar a discutir en serio".

El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, fue el único cuestionó la pirotecnia verbal del dirigente sindical. "Esta lógica de semiextorsión no nos hace bien. No me sorprenden porque es el modus operandi de algunos sectores de la política, es una Argentina que la gran mayoría quiere dejar atrás". El peronismo en general y el sindicalismo en particular difícilmente le perdonará esta postura tan ligada al Gobierno.

Agustin Rossi el presidente del bloque peronista K, fue duro al afirmar: "Hace dos años Macri les decía a los empresarios: 'Hablen con Hugo, que es un buen dirigente, que es un dirigente gremial muy importante'. Era Huguito y ahora está perseguido. Y lo cuestionan, amenazan y persiguen porque Pablo Moyano participó de un acto contra la reforma laboral y para lograr una paritaria del 15 por ciento", apuntó el diputado por Unidad Ciudadana.

La verdad es que el conflicto con Moyano y el macrismo tiene más aristas que un diamante y todos los que opinan, de acuerdo a donde se paran, tiene algo de razón. 

Veremos hasta dónde llega el choque entre el sindicalista y el oficialismo.