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Editorial

Macri enojado con los propios, hace advertencias

Mauricio Macri volvió con un humor muy variable de su gira europea porque, dicen los que saben, que siente que “afuera le va mejor que adentro” en resumen. La baja de las encuestas lo preocupan y a falta de buenas noticias económicas que no abundan, intenta mostrar mejoras institucionales. 

Lo empujó además el affaire Triaca, un ministro al que necesita por su buena muñeca con los gremios, pero que le generó un escándalo apenas comenzó el año. El problema al fin trajo consecuencias, como veremos. 

El funcionario, no solo echó a insultos a la casera de la quinta familiar que era empleada en negro, sino que la había nombrado (como a dos centenares de personas más) en la intervención del Somu. Al fin, se trata del ministro de Trabajo. Todo un despropósito que trajo duras críticas al presidente.

Al fin, para retomar la iniciativa Macri tomó la decisión de pedir la renuncia de todos los familiares de funcionarios nombrados en el Poder Ejecutivo, una larga lista de parientes directos nombrados a destajo. La novedad no cayó bien en el Gabinete, aunque la mayoría aceptó la decisión, mirando a Triaca como el verdadero responsable de tener que llegar a ese punto.

En realidad, si un funcionario tuviese a un pariente como secretario privado para que le manejara la agenda por una cuestión de confianza, no sería escandaloso, sino más bien comprensible. Pero la mayoría de los parientes de ministros estaban diseminados por toda la administración cobrando altos sueldos, que es una cosa muy distinta.

Al fin, uno se atrevió a hablar, el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, defendió a su par de Trabajo, Jorge Triaca pero consideró que echar a todos los parientes que trabajan en el Estado no es la solución “más justa”. “A mí la idea de cortarles la cabeza a los familiares de los funcionarios no me agrada”, aseguró. Avelluto fue señalado por haber incorporado a su cartera a su pareja, la cineasta Carolina Azzi en el rol de coordinadora audiovisual en el área de prensa, aunque el funcionario aclaró que su trabajo lo realizó “ad honorem”. Y aclaró: “Por supuesto que uno no debe hacer aquello que está mal. Pero a mí la idea de cortarles la cabeza a los familiares de los funcionarios no me agrada, no me parece correcta, aunque entiendo que es necesaria porque estamos viviendo la salida de un largo tiempo en donde los funcionarios públicos parecían extraídos de una especie de aristocracia de la época absolutista”. Pero se quejó de que muchos dirigentes idóneos no podrán trabajar en el estado por ser “pariente de”.

María Eugenia Vidal y Rodríguez Larreta se suman a la purga de familiares que anunció el presidente, aunque no se registran en sus distritos la cantidad de casos que se ven a nivel nacional, donde la situación de nombramiento de parientes se había desbordado.

En este contexto adverso, y con un Macri que dicen que repite en privado que hay ministros que le traen “más problemas que soluciones” el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, decidió devolver el bono de 500.000 pesos que le entregó la Sociedad Rural Argentina. Así, evitó una nueva crisis interna en el Gobierno. Porque la verdad es que era un papelón a todas luces que el ministro pidiera “indemnización” por dejar La Rural. 

En su primer descargo ante la Oficina Anticorrupción, el ministro informó que la Sociedad Rural “decidió otorgar en concepto de honorarios por los servicios prestados como presidente saliente de la entidad entre los años 2012 y 2017 la suma de 500.000 pesos”. Y subrayó que el pago se hizo efectivo el 16 de noviembre, es decir, una semana antes de que se publicara su nombramiento como ministro en el Boletín Oficial. Esta medida generó malestar en la entidad. Es que unos 26 delegados bonaerenses de la Sociedad Rural manifestaban su “profundo desagrado” por el pago.

Es que el organismo que lidera Laura Alonso evaluaba una recomendación para que el ministro de Agroindustria devolviera el bono y esto terminó por cambiar su postura, lo que hasta ese momento se presentaba como inamovible. Incluso, en charlas íntimas hace menos de 10 días, cuando era parte de la comitiva oficial que acompañó al presidente Mauricio Macri en su travesía por Rusia, Etchevehere se mostró confiado en su proceder y descartó de plano la posibilidad de restituir los 500.000 pesos. Al ver que se investigaba si el asunto es contrario a la ley de ética pública, Etchevehere resolvió terminar con la disputa. De esa forma, tras el escándalo que protagonizó el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, se esquivó una nueva polémica.

Mauricio Macri que asumió poniendo la vara moral absolutamente alta en un país donde siempre ha habido deslices, está preocupado al comprobar que son sus propios funcionarios los que no llegan a cumplirla. Al fin, decidió ponerse firme y advertir a sus ministros que ya no hay más espacio para nuevos “errores” de cualquier índole que sea. Con encuestas a la baja el presidente está enojado con muchos de sus colaboradores, y cree que no todos están poniendo la garra que el momento requiere, que hay internas en el área de economía, que muchos ministros “filtran” errores de sus pares. 

 

De modo que ya advirtió el primer mandatario que el clima ha cambiado y el que no se adapte a lo que se pretende ¿se irá del cargo? Por las dudas algunos no tendrían que tirar más de la cuerda.