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Editorial

La inflación empuja la desconfianza en la economía

Cuando el presidente Mauricio Macri dijo en campaña electoral que la inflación no iba a ser un problema en su Gobierno, que era el tema más fácil de solucionar, se equivocó de medio a medio. Sobre todo si tenemos en cuenta que en su propuesta se incluía el sinceramiento de tarifas. ¿Cómo suponer que se va a domar la inflación si se aumentan los servicios todo el tiempo hasta eliminar los subsidios? Quizá porque en serio creyó que vendría una lluvia de inversiones que, la realidad es que no llegaron o porque calculó erróneamente el  impacto de las tarifas de servicios públicos, el transporte, el costo de la nafta y la disparada del dólar tendrían en la economía doméstica. 

De cualquier modo que haya sido, la inflación este año vuelve a acorralar al Gobierno, y a todos los argentinos por supuesto. Y mal que les pese a los funcionarios de Economía, que se muestran molestos por la novedad, la tasa de inflación que comienzan a calcular los privados ha pasado de ubicarse sensiblemente por debajo de la marca de 2017, a consolidarse por encima de ese guarismo. Varias son las razones que argumentan los analistas para que las expectativas y las proyecciones hayan derivado de este modo perjudicial, podría llevar el nivel generalizado de precios por encima del 25 por ciento. 

Esta inflación no la vienen generando los incrementos salariales como muchos economistas afirman, porque la paritaria ni siquiera está a la vista y los salarios se vienen calculando a la baja. Porque la razón más relevante de todas aparece ligada al propio Gobierno. Los incrementos de la luz, el gas, el agua, la nafta y el gas oil y el dólar se traslada, como ha sido históricamente, a los precios y a las góndolas de todos los supermercados, volviendo a elevar el precio de los alimentos.

Las consultoras privadas por su parte afirman que bajo la hipótesis gubernamental de que la economía tendría un mejor desempeño que en meses previos, no habría que esperar un nivel de actividad con mayor despliegue cuando se compare 2018 con 2017. Por eso se modificaron las metas de inflación del Banco Central, pensando que una mayor inflación, jugando con las tasas de interés y relajando la política monetaria, se incentivaría el nivel de actividad sin que haya aceleración inflacionaria. Pero los analistas consideran que el efecto será el contrario.

De modo que si en 2017 cumplir con la meta de inflación resultaba una misión difícil, este año, la opinión generalizada es que esa empresa será imposible. Incluso porque afirman que se sigue emitiendo billetes de más, ya que la base monetaria creció a un ritmo apenas inferior al cual había aumentado en 2014, que el macrismo tanto criticaba.

El Banco Central acorralado por los funcionarios de Hacienda corrió la meta de inflación, lo que también fue muy criticado, porque la realidad es que cuando la frazada es corta, todo es motivo de queja de un lado y de otro. Pero si vamos a los números la expectativa de inflación era mejor el año pasado que este, donde el proceso anti inflación -según los analistas- está abortado para este 2018.

En este sentido, las estimaciones privadas de inflación de los primeros cuatro meses de 2018 superan por algunas décimas la inflación observada durante los primeros cuatro meses de 2017, lo cual pone un piso elevado para la inflación 2018. 

Otra de las razones es que las expectativas de inflación que mira el Banco Central vienen actualmente subiendo, mientras que el año pasado venían en baja. De acuerdo con las estimaciones de mercado, a comienzos del año pasado las expectativas de inflación estaban convergiendo hacia la meta, mientras que ahora se están alejando de la meta, dicen los economistas privados.

E insistiendo en que los salarios también pondrán un piso más alto a la inflación, afirman que entre los incrementos y los salarios terminaremos el año con un 25 por ciento. En 2018, con paritarias cerrando en torno al 21 por ciento, ajuste de tarifas y precios reguladores de 27 por ciento, un dólar subiendo 20 por ciento y expectativas de inflación en niveles de 25 por ciento, las consultoras privadas indican que la tasa de inflación se estará ubicando en niveles del 21,9  hasta el 25 por ciento en 2018.

 

No son buenas noticias que la inflación se mantenga, porque es claramente corrosiva para el plan económico del Gobierno y para el bolsillo de todos los argentinos, sobre todo los de menor condición que son quienes la padecen de modo más crudo. Sin embargo la catarata de aumentos que están llegando hacen a la mantención de los incrementos de precios y en este sentido es claro que los argentinos vamos perdiendo, de momento, la esperanza y las expectativas respecto a que el combate a la inflación sea exitoso, al menos en este año que se inicia.