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Editorial

Fin de semana largo exitoso: que el árbol no tape el bosque

Este fin de semana extra largo, lo que llamamos el feriado de Carnaval, es uno de los más exitosos del verano para los sitios turísticos argentinos, así sucede y así lo han reflejado los medios profusamente.

En las ciudades de la Costa Atlántica afirman que hay un récord de turistas. Es que la demanda hotelera y de alquileres se encuentra con una ocupación cercana al 90 por ciento. Sin embargo, el turismo no estará solamente centrado en los balnearios bonaerenses, ya que distintos centros turísticos del país también vieron la llegada de un gran número de visitantes. Según el Ministerio de Turismo, de acuerdo a las primeras estimaciones, durante el fin de semana de Carnavales el movimiento de turistas es récord y significa un aumento del 31,8 por ciento en comparación al del año pasado. Alrededor de dos millones de viajeros se han movilizado, lo que representa un crecimiento destacado.

Una situación similar a la de Mar del Plata se registra en otros destinos turísticos del país. La Secretaría de Turismo y Cultura de Entre Ríos informó que ya estaba al 100 por ciento el nivel de reservas en las localidades de Gualeguaychú, Colón, Federación, Victoria, Gualeguay, Villa Elisa, Concepción del Uruguay y San José. En Córdoba, las principales ciudades tuvieron una ocupación plena durante este fin de semana largo. Las provincias de Mendoza, Salta y San Luis también recibieron un aluvión de turistas por el nivel alto que tenía la demanda por alojamiento.

Se trata, como sabemos de una estadía de 3 a 4 noches de alojamiento, teniendo en cuenta además que un gran porcentaje de los veraneantes concurren a hoteles de sus sindicatos, cuyos valores están sensiblemente por debajo de los hoteles privados. De un modo u otro este feriado es claramente exitoso.

Sin embargo, la insistencia de pretender mostrar como un logro económico este éxodo turístico del fin de semana extra largo, está un poco desfasado de la realidad. Son dos millones de los cuarenta millones de argentinos los que viajan, en un país donde el núcleo duro de la pobreza sigue en el treinta por ciento. No se trata de aguar la fiesta para el oficialismo, sino de poner en perspectiva lo que cada indicador pesa en la realidad de nuestro país. En relación a la temporada pasada, esta fue mucho mejor, porque el enero pasado tras la inflación de un 40 por ciento fue francamente desastroza. En esta oportunidad con más o menos la mitad de esa inflación la temporada fue exitosa.

Y hacemos hincapié en la inflación porque mientras hablamos del éxito de la temporada, las encuestas revelan que el problema del alza permanente del costo de vida ha vuelto a ocupar un espacio de preocupación a la cabeza de los sondeos. Lo reconocen los economistas, lo temen los empresarios y los sindicalistas, lo admiten en el Gobierno. Por primera vez en mucho tiempo, la suba de los precios le pelea un lugar de privilegio a la inseguridad, el otro drama con el que convivimos, lamentablemente.

Como dijimos, la inflación ya no está en los niveles de 2016, cuando se acercó al 40 por ciento anual, lo que era una verdadera locura, ni en los de los años anteriores, cuando se había acostumbrado a estar por encima del 30. El Gobierno aspira a lograr que el costo de vida no sobrepase el 20 por ciento. Una meta que a estas horas en los dos primeros meses del año no se estaría alcanzando.

La suba del dólar de las últimas semanas, le sumará otros tres puntos a la inflación anual, los continuos aumentos de la nafta y el gas-oil y los tarifazos en los servicios alejan cada vez más de la meta. En ese escenario, el 15 por ciento con que la Casa Rosada quiere congelar los aumentos salariales de las paritarias transita el camino de las cuestiones que traerán protestas y que quizá no se puedan cumplir. Cláusula gatillo o cláusula de revisión como le dicen ahora, alguna herramienta va a ser necesaria aplicar para que los salarios estén más cerca de la realidad.

Hace una semana, las encuestas comenzaron a colocar la inflación ya superando directamente a la inseguridad como principal preocupación de los argentinos. Y algo parecido sucede con el sondeo de humor social que muestra que los argentinos mayoritariamente comienzan a tener miedo al futuro económico. Y cuando se pregunta el porqué de este temor, expresan que están sufriendo un verdadero sobresalto por el aumento del costo de vida, sobre todo transporte, servicios, prepaga y lo que vendrá: la canasta escolar de marzo.

 

El Gobierno tiene a estas horas el objetivo de que la inflación deje de ocupar ese lugar tan importante de las preocupaciones de los argentinos como señalan las encuestas. Y el plan inmediato es que los aumentos de estos meses pasen lo más rápido posible, para tener un segundo semestre menos sufrido. Sin embargo, para ese momento los incrementos ya van a ser parte de nuestras obligaciones mensuales, por lo que el alivio se concretaría en función del nivel de paritarias que se logren en cada actividad, para afrontar los aumentos de estos primeros meses del año.