Avances:
El Ministerio de Salud bonaerense enviará a Pergamino un helicóptero sanitario y dos vehículos todo terreno con médico y enfermero para atender emergencias en zonas anegadas. En la zona hay varias rutas cortadas, entre ellas la Nº 188, 9, 8 y 51, todas por agua en la calzada. Una buena parte de la ciudad está sin energía eléctrica por el ingreso de agua a los domicilios. Zonas no inundas también son alcanzadas por los cortes preventivos.

Martín Hardoy en Pergamino: “Cuando tenés paciencia lográs cosas maravillosas”

  • Publicado en Norpampa
Durante la demostración el yeguarizo se abalanzó algunas veces, luego se tranquilizó.  (LA OPINION) Durante la demostración el yeguarizo se abalanzó algunas veces, luego se tranquilizó. (LA OPINION)

La máxima de este hombre es la bandera que enarbola cuando ofrece demostraciones. Como lo hizo el miércoles en el Mercado Regional de Hacienda. Con experiencia en amansar cebras, antílopes y guanacos, asegura que “el caballo siempre tiene una razón para corcovear”.

DE LA REDACCION. Casi que no necesitan escribirse muchas líneas o insumir litros de tinta para contar quién es Martín Hardoy. No obstante, puede mencionarse básicamente que este hombre es conocido por enseñar la doma racional, un conjunto de técnicas americanas, europeas y gauchescas para amansar caballos sin violencia, experiencia que volcó en un libro llamado “Sobre doma, caballos y caballeros de la Argentina”.

Pergamino es cuna de muchísimos hombres de a caballo. Sin embargo, Martín Hardoy, “una eminencia” en el tema amansar caballos, nunca había venido a Pergamino a dar un curso o una charla al público. Hasta el miércoles, cuando Arbeleche Ferias Ganaderas realizó el último remate del Mercado Regional en sus instalaciones y lo convocó. Allí, antes de que se remataran unas 1.000 cabezas (con la colaboración de Colombo y Colombo y el portal Agrositio), Hardoy hizo lo que sabe hacer hace tantos años: docencia para caballos y para personas.

Paciencia es la palabra más empleada en el vocabulario de Martín Hardoy, la menciona a cada momento mientras enseña cómo se amansa un caballo: como un jugador de fútbol de elite que anuncia que va a patear un tiro libre, que la pelota pasará sobre la barrera, que irá al palo más alejado del arquero y que será gol, igualmente Hardoy anuncia qué acciones va a realizar hacia el caballo (le voy a acariciar la cruz y no las ancas porque tiene ahí tiene más sensibilidad) y cuál será la reacción del animal (primero me apuntará con su oreja y luego se relajará y la apuntará hacia otro lado, lo que significa que está más tranquilo o que no me tiene miedo). Entonces, dentro de una manga, el hombre se acerca lentamente, el animal se aleja y el hombre se detiene; Hardoy se vuelve a acercar despacio, acaricia al animal y al rato éste apunta con su oreja hacia otro lado. Objetivo logrado. La clavó al ángulo, gol, podríamos gritar en la cancha. Todo esto lo logró en pocos minutos con “la ciencia de la paz”, como le gusta nombrar a la paciencia: “Vemos hechos violentos en toda la sociedad argentina, en el mundo, nos preguntamos cómo es posible que los seres humanos nos tratemos como lo hacemos; entonces ¿cuál sería la sorpresa si la gente es violenta contra los caballos?

“Muestro a cada rato que cuando te apurás y usás la fuerza, en vez de ir más rápido vas más lento: hoy la yegua dio unos saltos porque tal vez me quedé prendido un instante más de lo necesario. Cuando tenés paciencia lográs cosas maravillosas. Esto me pasa todo el tiempo con la gente, me pasa con los caballos y con los perros. Ocurre que con paciencia la enseñanza va más rápido, de ahí que hago demostraciones que duren poco tiempo paro que la gente vea que no tengo un poder o Dios me iluminó. Quiero que la gente sepa que esto lo puede hacer cualquiera, desde un chico a una mujer, no hace falta tener fuerza ni agilidad.

“Hoy la yegua terminó cabestreando fue muy lindo, luego cuando me persiguió también fue más hermoso, y todo en un lapso de tiempo muy corto, entonces la gente entiende que si tenés paciencia tal vez también lográs en poco tiempo tantas cosas como las que logré.

-¿Se considera un docente del caballo y de los humanos?

-Con los caballos es muy fácil porque se repiten las cosas, por más que son individuos más o menos tranquilos, más o menos confiados.

Y respecto a la gente tengo que mostrarles lo necesario que es mantener el orden, la prolijidad, no hacer fuerza, que hay una razón, que no fue de suerte, que si el caballo se deja tocar la cabeza fue porque hice determinadas cosas; si hubiese hecho que la yegua me persiguiera corriendo lo hubiéramos hecho, pero llevaba más tiempo. Entonces finalmente en Pergamino decidí también dar una charla sobre frenos porque sé que es un tema donde la gente se equivoca mucho.

-Se cayó muchas veces de un caballo, ¿cómo hace para volver a subirse?

-Los caballos son como los autos, cuando te apasionan volvés a subirte todas las veces que sea necesario. Y si chocás en un auto y te salvás, volvés a subirte. Para mí son una gran pasión y son un gran cable a tierra, me pasan muchas cosas con ellos, tal vez disfruto más de los caballos sólo que en compañía, ya que no tengo que explicar nada a nadie y únicamente tengo que lograr objetivos. Me divierto mucho sólo con los caballos porque pruebo cosas, que tal vez más tarde forman parte de los cursos.

Cada vez que un caballo me tiró, me mostró lo que hice mal. Entonces vuelvo a subir para tratar de corregir la macana que me mandé. El caballo siempre tiene una razón para corcovear, no es que corcovea sin razón; frenan, corcovean, se disparan, patean, muerden o lo que hagan mal lo hacen por algo que le hicimos mal. Son naturalmente mansos, si tienen reacciones malas es porque algo estamos haciendo mal, lo que hizo que me fijara si las cinchas estaban muy apretadas, si el freno le estaba haciendo mal o si la embocadura le molestaba la lengua. Seguía averiguando qué puede ser que ahora hizo que reaccione tan mal, porque lo normal es que estén bien.

 

 

“No hay animal que se oponga al cariño”

 

-Además de domar caballos amansó cebras, ¿cómo evaluó esa experiencia?

-No hay un animal capaz de oponerse al cariño. Trabajé con cebras en el zoológico de Mendoza, trabajé con antílopes de la India y con guanacos en la Patagonia. En el caso de las cebras la idea era hacer un transplante de embriones en vientres de yegua para ver si era posible preservar algunas especies de cebras que están en vías de extensión. Con los guanacos hicimos un proyecto de esquila en vivo para enseñar cómo aprovechar sus fibras. Me parece que los animales salvajes están mucho mejor en su hábitat natural que domesticándolos. Por lo tanto la intención no fue domesticar cebras o antílopes en forma masiva y que la gente dispusiera de ellas, sino fue para preservar la especie.

Tengo un proyecto presentado en Jujuy y en Tucumán para trabajar con presos de cárceles de esas provincias. La idea es que si el preso aprende que por las buenas es mejor que por las malas, con el caballo tal vez lo aprenda para la vida. Estoy convencido que es posible hacer docencia con una persona que está privada de su libertad, a pesar de que a uno le dé rabia por el delito que cometió, creo que a muchos de ellos no les llegó un mensaje diferente.

-En cebras, antílopes y guanacos, ¿se repiten los patrones, como en los caballos?

-Son todos distintos pero usé la misma técnica que conozco. Hay muchas personas que se han dedicado al comportamiento animal, lleva un tiempo más o menos, pero en todos los casos trabajé de la misma manera, lo que aprendí con los caballos también lo usé en toros y vacas: cuando amansé toros para exposiciones salieron cabestreando atrás tuyo. También trabajo con perros, me gustan mucho. En cambio no me gusta trabajar con felinos, son animales muy independientes y es muy difícil, son más predadores, como tampoco trabajaría con lobos, los respeto mucho y no me ocuparía de ellos.