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Nadie apostó por su talento, pero gracias a YouTube la vieron 1.300 millones de veces

Lindsay dio un concierto en Argentina el 16 de abril de 2015. Por el momento no ha anunciado una nueva visita a nuestro país. (HUELLALINCE.COM) Lindsay dio un concierto en Argentina el 16 de abril de 2015. Por el momento no ha anunciado una nueva visita a nuestro país. (HUELLALINCE.COM)

Lindsey Stirling, convertida en toda una estrella gracias a las redes sociales, tiene como filosofía atreverse. Mirá el video donde Lindsey Stirling relata cómo YouTube le cambió la vida. 


Entre todas las leyendas que circulan en el mundo de la música, la más fascinante sin duda es la historia de Niccolo Paganini, “el violinista del diablo”, cuya habilidad con el instrumento era tan extraordinaria que muchos trataron de explicarla con la oscura influencia del Maligno. Cuentan que el mismísimo Lucifer se le apareció en sueños a su madre cuando Paganini tan solo tenía cinco años y le reveló que su hijo sería un gran violinista. Y aquella pesadilla premonitoria se cumplió, aunque con la ayuda de un padre severo hasta la obsesión, que obligaba al niño a practicar 10 horas al día con su instrumento. Enfermizo, borracho, mujeriego… y genial, Paganini, según su médico, “movía las manos con tanta flexibilidad como si no tuviese músculos ni huesos”. Su “Capricho nº 24”, publicado en 1820, está considerado una de las piezas para violín de más difícil interpretación jamás escritas. Tanto que incluso hoy muchos maestros no se atreven a tocarlo.

El sueño de los padres de Lindsey Stirling no tenía nada que ver con el demonio; era menos terrorífico. Se limitaba a intentar que su hija tocara un instrumento hermoso y complejo. Pero los 15 minutos de clases semanales que podían permitirse pagar, no eran suficientes -según sus maestros- para que una niña aprendiera violín. Los maestros, claro, se equivocaron. Como también lo hicieron varias discográficas al juzgar su música como poco comercial. O el jurado del famoso concurso televisivo America’s Got Talent al eliminarla prematuramente. Después de tanto rechazo, a Lindsey solo le quedaba su música… y YouTube. “Creo que la tecnología ha democratizado la industria del entretenimiento”, asegura, “es la voz del pueblo. Dejémosle que elija”. Lo que el pueblo ha elegido es convertirla en una intérprete de éxito: su canal acumula más de 1.300 millones de reproducciones y, gracias a ello, hace giras mundiales y los dos discos que ha publicado son un éxito de ventas.

Stirling, convertida ahora en toda una estrella gracias a las redes sociales, tiene como filosofía atreverse. Atreverse siempre. Así lo expresó en su autobiografía -entre los bestsellers del New York Times en enero de 2016- y así lo contaba en una entrevista hablando precisamente de su libro: “Los piratas no aceptan órdenes ni piden permiso (…) Si alguien te dice que no eres lo suficientemente buena, que tus sueños son demasiado elevados, o asegura que no hay sitio en el mundo del espectáculo para una violinista que baila… bien, entonces, ponte un parche en el ojo, mi amigo, y navega por el alta mar”. Seguro que hoy más de un ejecutivo discográfico de los que la rechazó, se pregunta por qué él no supo ver aquello que la gente estaba buscando.

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